Geriatría de urgencias del HUCA evitó 4.000 ingresos «innecesarios» en una década

Juan José Solano, director del área de gestión clínica de geriatría del Hospital Monte Naranco, con los geriatras destinados en Urgencias del HUCA Belén Cámara, Olga Saavedra y Manuel Bermúdez. / M. ROJAS
Juan José Solano, director del área de gestión clínica de geriatría del Hospital Monte Naranco, con los geriatras destinados en Urgencias del HUCA Belén Cámara, Olga Saavedra y Manuel Bermúdez. / M. ROJAS

Más de 25.000 pacientes han pasado por la unidad, creada en 2005 y pionera en España. «Cada vez vemos más y de mayor edad», dicen los geriatras

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

Al contrario de lo que se pueda pensar, el paciente geriátrico es el quien utiliza de forma adecuada los servicios de urgencias. Los mayores lo hacen mejor que los adultos jóvenes. Lo confirma un estudio realizado en el HUCA que concluye que, al llegar a urgencias, «a dos de cada tres pacientes mayores de 70 años se les tría, como mínimo, de urgentes. Mientras que esa proporción baja a uno de cada tres en los jóvenes». Otra constatación es que, como consecuencia de una población cada vez más envejecida en la que las enfermedades crónicas se agudizan, la presencia de ancianos en urgencias está aumentando de forma considerable en los últimos años. Y esta área se está convirtiendo «cada vez más» en su puerta de entrada al sistema sanitario.

De ahí que, hace ya doce años, el Principado creara la primera unidad de geriatría de urgencias del país. Fue pionera y sigue siéndolo en la actualidad en cuanto a dotación, con tres especialistas a tiempo completo: los doctores Olga Saavedra, Belén Cámara y Manuel Bermúdez, adscritos al área de gestión clínica de geriatría del Hospital Monte Naranco pero destinados en urgencias del HUCA.

Proporcionar atención especializada a las personas mayores desde que traspasan la puerta de este servicio, señalan, es fundamental. «Está comprobado que la colaboración de geriatras con profesionales de otras especialidades mejora los resultados. Tanto en la toma de decisiones como en el seguimiento posterior», señalan. Los beneficios para el paciente, añaden, son importantes: «Evita complicaciones, reduce la mortalidad y también los casos de institucionalización al alta». Por eso, «cuanto antes veas al paciente, le cribes, veas los problemas que tiene y lo derives, mejor».

Desde 2007, cuando en el HUCA se empezó a trabajar con la historia clínica electrónica, lo que permite un mayor acceso y análisis de los datos, han pasado por la unidad de geriatría de urgencias del Central 25.000 pacientes. Pacientes que, tras ser sometidos a una valoración geriátrica integral, fueron derivados a una consulta, quedaron ingresados o fueron dados de alta. La coordinación del personal de urgencias y los geriatras en esos diez años evitó «casi 4.000 ingresos innecesarios», lo que además de un beneficio para el paciente es interpretado por los geriatras como un beneficio también para las familias y para el sistema. «Otros hospitales están viendo que los resultados son muy buenos y el ejemplo se está extendiendo», subrayan.

Cuando una persona mayor de 80 años entra por urgencias, en esa valoración integral que llevan a cabo los geriatras, además de la enfermedad que ha motivado su traslado al hospital, se le examina desde un punto de vista funcional, se comprueba si presenta algún tipo de deterioro cognitivo, si es independiente para realizar actividades básicas como asearse o comer por sí solo, si su nutrición es correcta o si tiene alguna problemática de tipo social. Teniendo en cuenta todos estos aspectos es cuando se toman las decisiones.

«El paciente geriátrico es complejo. Es habitual que la enfermedad se presente en ellos de forma atípica, lo que obliga a realizarles un mayor número de pruebas. Hacemos casi de detectives», bromea la geriatra Olga Saavedra que pone como ejemplo el del paciente que va a urgencias por haber sufrido una caída «y lo que tiene en realidad es una neumonía».

Ejercicio y alimentación

Una de cada tres personas atendidas en urgencias del HUCA en 2016 tenía más de 70 años. «Cada vez vemos más pacientes y de más edad», señala Manuel Bermúdez. También centenarios. «Es algo que nos sorprende», admite. El objetivo de los geriatras es evitar la dependencia, que las personas mayores «vivan durante más tiempo libres de discapacidad». Para ello, dan unos consejos básicos. El primero, mantener un buen control de los factores de riesgo. El segundo, realizar ejercicio físico a diario. Por ejemplo, caminar. ¿Cuánto? Eso dependerá del estado y las posibilidades de cada uno, pero conviene combinar esa actividad con ejercicios de fuerza. «Trabajar las extremidades y los glúteos» porque eso facilitará su movilidad. El tercero, tener un buen estado nutricional, lo que requiere un mayor aporte de proteínas (carne, pescado, huevos o legumbres). Son tres aspectos clave para garantizar «un envejecimiento saludable».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos