El Gobierno acepta la propuesta de los decanos sobre el 'MIR docente'

Juan Carlos San Pedro, presidente de la Conferencia de Decanos de Educación. /  M. ROJAS
Juan Carlos San Pedro, presidente de la Conferencia de Decanos de Educación. / M. ROJAS

Plantean dos años de prácticas y una evaluación continua para acceder a un puesto de profesor tanto en la pública como en la privada

L. M. GIJÓN.

Tres años llevan la Conferencia Nacional de Decanos de Educación, que preside el gijonés Juan Carlos San Pedro -decano de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Oviedo- y la Asociación Nacional de Estudiantes de Educación y Formación del Profesorado trabajando en una propuesta de bases sobre la carrera profesional docente. Ellos rehúyen de la denominación de 'MIR docente'. Dicen que genera rechazo en determinados colectivos de la comunidad educativa y no quieren caer en los mismos errores que el sistema diseñado para los médicos en España. Prefieren, en cambio, hablar de 'acceso a la profesión docente' o 'APD'.

Ayer presentaron su propuesta para la selección y acceso al puesto de los profesionales de la educación (Infantil, Primaria y Secundaria) al secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, quien reconoció desconocer hasta ese momento la existencia de este trabajo y se comprometió a trasladarlo a la subcomisión parlamentaria en la que se debate el Pacto Social y Político por la Educación. «Los que están en el día a día de las facultades y los estudiantes son los que conocen el modelo de formación del profesorado», asumió Marín.

El documento de los decanos y los estudiantes plantea que, para el acceso a los estudios de grado de Magisterio y Máster de Secundaria, se exija no solo el expediente sino también una prueba específica. Para la formación inicial, piden aumentar el coeficiente de experimentalidad o garantizar el carácter formativo del 'practicum' con un trato equivalente a las prácticas clínicas de los títulos de la rama de Ciencias de la Salud.

En cuanto al acceso a la profesión, señalan que habría que constituir un mecanismo vinculado a la práctica en contextos reales con una duración de dos años en los que el profesorado en prácticas tendría un contrato equivalente a los MIR de Medicina.

Para ello, plantean la creación de una red de centros de referencia, «singulares y comprometidos con la formación del profesorado»; de un programa formativo y de seguimiento individualizado bajo la filosofía del modelo formativo 'dual'; la creación de 'tutores profesionales acreditados' y de 'tutores académicos acreditados' en las universidades; y una evaluación continua que conduzca a una acreditación requerida tanto en centros públicos como privados.

En cuanto al acceso de la oferta pública de empleo, señalan que ésta debería estar «lo suficientemente bien dimensionada y armonizada con las plazas 'MIR' como para no requerir un concurso de oposición».

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