El Gobierno redistribuirá la cuota de merluza para favorecer a la flota de litoral

Descarga de merluza en el puerto de Avilés. /MARIETA
Descarga de merluza en el puerto de Avilés. / MARIETA

López-Asenjo confía en que «el sacrificio de este año sea compensado en el próximo» y dice que solo para esta especie se atrasa el objetivo de la UE

E. C. GIJÓN.

El secretario general de Pesca de España, el gijonés Alberto López-Asenjo García, anunció ayer que ya está en marcha el procedimiento para redistribuir las cuotas de merluza para el caladero del Cantábrico, de forma que la flota de litoral dispondrá inicialmente de más cuota y los arrastreros menos. El Gobierno del Estado acepta así una de las propuestas de la consejera del ramo asturiana, María Jesús Álvarez. Respecto a la otra petición del Principado, en el sentido de que se establezcan compensaciones económicas, López-Asenjo indicó que los paros biológicos están asociados a planes especiales de explotación para determinada especie y, en estos momentos, no es el caso de la merluza cantábrica.

Es más, el secretario general de Pesca confía en que las cosas mejorarán y que «el sacrificio del próximo año sea compensado en el siguiente» y aclaró que «compensar» significa, en este caso, aumentar, porque se espera una recuperación del stock, que será minuciosamente controlado por el Instituto Español de Oceanografía para que cualquier mejoría sea detectada y sirva de argumento en próximas negociaciones.

López-Asenjo salió de las negociaciones con la Unión Europea mucho más satisfecho de lo que quedaron los pescadores y la Administración de Asturias. En ese sentido, indicó que en su larga experiencia de cerca de cuatro décadas pocas veces afrontó una negociación tan dura y achacó al empeño de la ministra García Tejerina la obtención de un acuerdo para que el recorte del 30% del Tope Admisible de Capturas (TAC) de merluza cantábrica que había propuesto la Comisión se quedase en el 12%, el 13% en lo que respecta a la cuota española.

En ese sentido, López-Asenjo destacó que la llamada merluza sur, es decir, la del caladero cantábrico, es la única especie para la que la Unión Europea ha aceptado retrasar la consecución del Rendimiento Máximo Sostenible, de forma que con el polémico acuerdo no llegará, previsiblemente, hasta 2019.

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Buscar el equilibrio

El Rendimiento Máximo Sostenible es el objetivo planteado por la Unión Europea para todas las especies y para todos los caladeros. Se trata de conseguir que el esfuerzo pesquero no sea mayor que la capacidad de reproducción de las poblaciones, como forma de garantizar que el sector no se extinga paulatinamente por falta de capturas, no a causa de medidas restrictivas, sino por sobreexplotación y causas naturales.

Europa quería haber alcanzado esos niveles en 2015, pero puso como tope el año 2020, sin perjuicio de que cada ejercicio que pase superando el Rendimiento Máximo Sostenible aumenta el peligro de fracasar en ese tope de 2020.

El ejemplo del déficit público puede ayudar a entender el caso pesquero. Cuanto mayor sea el recorte, más cerca estará el objetivo, pero no debe ser alcanzado a base de acabar con el bienestar social, en el caso de la economía general, ni a base de impedir que los pescadores se ganen el pan, en el caso de la pesca. La flexibilidad implica un retraso de los objetivos, pero mayor viabilidad para el sector.

El equilibrio entre fines y medios es la máxima defendida por López-Asenjo desde que llegó a la Secretaría General de Pesca, a finales del pasado enero, es decir, hace menos de un año. «Soy ambicioso en los objetivos, pero hay que ir dando pequeños pasos», dijo en las primeras declaraciones a EL COMERCIO el día que accedió a su actual cargo.

Quiere decirse que tanto él como la Administración española tienen asumido el objetivo de la Unión Europea de hacer de la pesca una actividad sostenible. «No hace falta pescar más, sino vender mejor» es otra de las máximas de su departamento, que puede discrepar con Europa en los plazos, pero no en los fines.

En cuanto a otras críticas, el secretario general de Pesca devolvió incluso alguna pulla, al afirmar que la pérdida de cuota de xarda, un 20% en el caladero cantábrico, es, al menos en parte, consecuencia de la sobrepesca en 2010 y 2011 que fue detectada por Europa y sancionada con recortes que todavía hay que seguir pagando.

El rifirrafe político no puede hacer olvidar, en cualquier caso, que el actual Gobierno incluyó los referidos excesos como referente de producción para acabar luego premiando en la distribución de cuota a los que más pescaron.

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