«Decir que nuestra propuesta de Educación Física costará ocho millones es absurdo»

Juan Carlos San Pedro y Antonio Méndez, en los pasillos de la facultad de Formación del Profesorado y Educación. / MARIO ROJAS
Juan Carlos San Pedro y Antonio Méndez, en los pasillos de la facultad de Formación del Profesorado y Educación. / MARIO ROJAS

El decano de Formación del Profesorado defiende su «oferta pública», con una matrícula de 1.068 euros frente a los 3.795 de la Padre Ossó

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

«En Mieres, donde ya tenemos las instalaciones, desarrollar estos estudios supondría una inversión de un millón de euros y, en Oviedo, entre siete y ocho». La afirmación que el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, realizó el pasado miércoles al referirse a las dos propuestas existentes para implantar en Asturias el grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte ha causado estupor en una de las partes interesadas: la Facultad de Formación del Profesorado y Educación. «Es absurdo», insiste su decano, Juan Carlos San Pedro. Entre otras cosas, porque aún se trabaja en la memoria del grado y las cifras de costes o inversiones están por definir. «Esos siete u ocho millones no se corresponden con nuestra propuesta. Si esa es la cifra que dan, es que no la han entendido», se queja. Y abunda: «Si hubiera que construir una nueva facultad cabría pensar en ese presupuesto, pero no es el caso».

«Nuestra intención es ahorrar y abaratar costes a la Universidad», apunta Antonio Méndez, miembro del equipo de investigación Edafides (Educación, actividad física, deporte y salud), liderado por José Antonio Cecchini, principal impulsor del proyecto para que la Facultad de Educación cuente con este grado. Para impartirlo plantean recurrir a profesores de la Universidad, reforzados con «diez o doce» nuevas contrataciones -su coste, estiman, no superaría los 360.000 euros- así como utilizar instalaciones y equipamientos ya existentes en toda Asturias en función de las necesidades formativas. Su intención es «optimizar todos los recursos disponibles».

Sesenta alumnos

Reconocen que implantar el nuevo grado a coste cero «no es posible». Lo hubiera sido, argumentan, con cuarenta alumnos por curso; número que planteaban inicialmente y que tuvieron que ampliar hasta sesenta, por indicación del rectorado, para cumplir así con lo establecido en el decreto de Enseñanzas Universitarias Oficiales del Principado. Ampliar esa cifra conlleva aumentar la plantilla docente. De ahí la necesidad de nuevas contrataciones.

En la Facultad de Formación del Profesorado y Educación están pendientes de que se convoque una nueva reunión de la comisión de seguimiento del título en el centro propio -hasta ahora solo se celebró una, en diciembre, para su constitución- para avanzar en estos aspectos.

Lo que tienen claro es que en la disquisición de qué propuesta será finalmente la que se haga con el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte subyace «un debate entre lo público y lo privado, nada más». «Nuestra oferta es de un servicio público sostenible y de calidad. Podemos igualar o mejorar todo lo que proponga el otro centro», defiende San Pedro en referencia a la Padre Ossó, el centro adscrito a la Universidad de Oviedo que plantea utilizar las instalaciones del campus de Mieres para la docencia del nuevo grado.

También contrapone los precios de matrícula que el nuevo grado tendría en uno u otro caso: 1.068 euros en la Facultad de Formación del Profesorado y Educación y 3.795 en la Padre Ossó. Una diferencia de 2.727 euros en las tasas que, para San Pedro, podría ser razón más que suficiente para que las familias siguiesen en el futuro decantándose por universidades con una mayor experiencia y reconocimiento en estos estudios, como la de León, a la hora de matricular a sus hijos. «Yo no tendría ninguna duda», remacha.

De la misma forma que no le cuadran al decano de Formación del Profesorado las cifras de inversión apuntadas por el rector para su propuesta, le chirría el millón de euros que, según García Granda, supondría la implantación del grado en Mieres de la mano de la Facultad Padre Ossó. Porque, recuerda, el equipo rectoral argumentaba que no tendría coste para la Universidad e incluso le supondría ingresos adicionales. «Si ese es el coste, me parece inasumible. No se puede gastar ese dinero e hipotecar unas instalaciones públicas para una gestión privada», opina. A Juan Carlos San Pedro no le duelen prendas en advertir que «darle el grado al otro centro sería hipotecar esa titulación por los lustros, como pasó con Educación Social. Si en otras facultades la media de alumnos en estos estudios es de 120, en la Padre Ossó hay ocho. Como ya lo vivimos, sabemos que esas cosas absurdas pueden volver a pasar».

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