Greenpeace alerta de que el Cantábrico se calentó 0,35 grados en una década

Tatiana Nuño, Mike Fincken y Sara Pizzinato, en la cubierta del buque 'Esperanza', de Greenpeace, en El Musel. / D. ARIENZA

El cambio climático en Asturias provoca la escasez de lluvias en verano, asegura la organización ecologista

P. LAMADRID GIJÓN.

Aunque no se perciba en los chapuzones estivales, lo cierto es que la temperatura del mar Cantábrico ha aumentado de manera significativa en la última década. En concreto, 0,35 grados. Es uno de los efectos que el cambio climático ha provocado en Asturias. Así lo explicó ayer Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Greenpeace sobre esta cuestión. Además, la modificación de los patrones meteorológicos ha causado un incremento del nivel del mar, que Nuño, científica, cifró en tres milímetros al año. Y, también, un descenso en las precipitaciones, sobre todo durante el verano, respecto a décadas anteriores. «Es uno de los aspectos que más se va a notar en la Cornisa Cantábrica», advirtió. Con estas cifras en la mano, Nuño destacó la importancia de aunar esfuerzos para combatir el cambio climático. «No podemos permitir que Donald Trump eluda sus responsabilidades en este asunto, pero tampoco Mariano Rajoy», indicó.

Los presidentes de Estados Unidos y España son dos de los «malvados» personajes que protagonizan el último informe de Greenpeace, 'Villanos del clima. ¿Quién está detrás del calentamiento global en España?'. No son los únicos. En el informe, se incluyen otros nombres de políticos y empresarios.

Para Nuño, 2017 es un año crucial «porque se están negociando las políticas energéticas del futuro en Europa y el mundo». De hecho, apuntó como objetivo deseable y necesario que, «antes de 2050, el sistema energético esté formado al 100% por energías renovables». Para ello, resultará fundamental la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que prepara el Gobierno.

Jornadas de puertas abiertas

Pero la lucha contra el calentamiento global no debe quedarse en el Ejecutivo central, subrayó Nuño, para quien las autonomías y los ayuntamientos también deben comprometerse. Por ejemplo, con la aplicación de impuestos a las industrias contaminantes. «Y respetar el fallo del Tribunal Constitucional que dicta que el autoconsumo compartido de energía es legal y tiene que ser regulado por las comunidades».

Greenpeace, además, celebrará jornadas abiertas mañana y pasado, de 10 a 13.30 y de 16 a 20 horas. El barco está atracado en el Espigón II Sur. Entre la tripulación, está Sara Pizzinato, responsable de la campaña de energías renovables de Greenpeace, que incidió en que «frente a las acciones de los villanos» hay soluciones que se unifican en «la descentralización y la democratización de la energía». La experta puso de relieve el panorama de Asturias en este terreno, ya que el 63% de la electricidad se produce con carbón. Y es la segunda región con menor capacidad de energía solar fotovoltaica, solo superada por Melilla. Por el contrario, Navarra multiplica por 300 la producción asturiana de esta energía. «No es un problema geográfico, sino de apostar por las renovables».

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