La Guardia Civil registra por cuarta vez la casa de Ledo y se lleva una veintena de bolsas

Javier Ledo, entre los agentes, a la salida del registro realizado en la tarde de ayer en su casa de la calle Hospital en Navia. / D. S. FUENTE

El asesino confeso de Paz Fernández fue llevado desde la cárcel a Navia para presenciar la inspección realizada por Criminalística de Oviedo

DAVID S. FUENTE NAVIA.

El coañés Javier Ledo fue enviado el pasado lunes a prisión provisional tras confesar ser el autor de la muerte de la gijonesa Paz Fernández Borrego, pero todavía quedan incgónitas por resolver, pistas por encontrar. Para dar con ellas, la Guardia Civil llevó a cabo ayer un nuevo registro en el que se cree fue el lugar del crimen: la casa que el detenido tiene en el centro de Navia. Pasadas las tres de la tarde varias patrullas cortaron el acceso al lugar. Los agentes llegaron provistos de bolsas para retirar nuevas pruebas de su domicilio. Esta batida contó con el apoyo de especialistas de Criminalística procedentes de Oviedo, técnicos que para realizar su trabajo tuvieron que enfundarse en monos blancos protectores y utilizar guantes para no contaminar un lugar clave para la investigación.

Los agentes se llevaron una veintena de bolsas con nuevos objetos que serán procesados en el laboratorio. La pesquisa de ayer se realizó en presencia del sospechoso, que trasladado desde la prisión asturiana hasta el centro de Navia, donde presenció el cuarto registro de su domicilio, en el que también estuvo presente la magistrada del juzgado de Primera Instancia de Luarca, Marta Huerta Novoa.

Los investigadores estuvieron durante casi tres horas trabajando en el interior de la vivienda. Durante todo ese tiempo las calles Hospital y San Francisco permanecieron cortadas, desviándose el paso de los vecinos por calles aledaña. Algunos no podían evitar quejarse de la presencia de la Guardia Civil e incluso hubo quien maldecía Ledo. Los agentes sí permitieron el paso de alguno de los vecinos de la zona que se dirigían a sus viviendas, así como aquellos que acudían al centro de estética o a la asesoría ubicada en esta céntrica calle de Navia.

Después tres horas de registro, el detenido salió esposado de la vivienda a las 18 horas, donde custodiado por varios agentes, permaneció durante unos minutos en la calle, hasta que la casa fue precintada de nuevo. Además los agentes colocaron cartones en las ventanas de la planta baja para evitar que los curiosos puedan ver el interior del inmueble. Un caso en el que se ha decretado secreto de sumario y que la jueza todavía no ha levantado.

Con este ya es el cuarto registro, después de que el viernes los agentes detuvieran a Ledo y permaneciesen en su vivienda durante más de diez horas. Allí, los agentes, con la ayuda de perros adiestrados para la presencia de rastros biológicos, dieron con marcas de sangre en la cocina, ubicada en la primera planta. Fue tras apagar las luces de las dependencias y usar linternas de luz forense, una herramienta que proyecta longitudes de onda distintas para resaltar las señales de sangre, sudor, saliva o semen. El trabajo permitió descubrir en una fregona de la vivienda rastros de sangre, que se presume podría ser de la víctima.

Tras la nueva inspección el detenido fue trasladado de nuevo a la cárcel de Asturias y no se descarta que se realicen nuevas investigaciones en algunos de los escenarios relacionados con este crimen.

La agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) acudieron en la mañana de ayer al embalse de Arbón en Villayón, donde no llegaron a sumergirse en las gélidas aguas del Navia. Se cree que la climatología y la baja temperatura del agua impidiese seguir con la búsqueda de los objetos personales de Paz Fernández Borrego. Búsqueda que se retomará en los próximos días.

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