Hábitos saludables desde las aulas

Alumnas del IES Luces, en Colunga, comparten un desayuno saludable en el centro educativo. / E. C.
Alumnas del IES Luces, en Colunga, comparten un desayuno saludable en el centro educativo. / E. C.

El IES de Luces, de Colunga, y el colegio Marcos del Torniello, de Avilés, entre los 41 centros distinguidos por el Ministerio de Educación

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Llevan años fomentando los hábitos de vida saludables entre sus alumnos. Impulsando prácticas educativas respetuosas con el medio ambiente. Favoreciendo el ejercicio físico y actividades de todo tipo al aire libre. Incluso implicando en ellas a las propias familias. Ahora, todo ese trabajo de años ha tenido su recompensa. El Ministerio de Educación concedió el pasado domingo el 'Sello de vida saludable' a un total de 41 centros educativos de toda España, dos de ellos asturianos: el IES Luces, de Colunga, y el colegio Marcos del Torniello, de Avilés.

El primero, con algo menos de 200 alumnos, imparte ESO y Bachillerato además de Formación Profesional agraria. Cuenta su directora, Elsa Carbonell, que tanto la parte agrícola como la ganadera han conseguido en los últimos cuatro años la certificación de ecológicas y que la suya es una zona «libre de productos químicos». En los alumnos de Secundaria y Bachillerato, como también ocurre en el colegio avilesino Marcos del Torniello -con 182 alumnos de entre 3 y 12 años- llevan años fomentando una dieta sana, con desayunos saludables en los que no pueden faltar la fruta, los lácteos, el aceite o los cereales.

En Luces les han instruido en la recogida selectiva de basura. Y, con los desechos orgánicos que generan, fabrican compost. También son habituales las salidas a la playa o los descensos en canoa por los ríos para recoger residuos.

En Avilés, utilizan la fruta no solo como tentempié de la mañana -junto con palitos de pan- para los alumnos de Infantil, sino que es un recurso más para ir avanzando en el currículo. Y en los dos primeros cursos de Primaria, en cada aula hay una cesta de la que, en cualquier momento que les apetezca, los niños pueden servirse una pieza de fruta. Allí, los viernes es el 'día sin balones'. En su lugar, se juega a los juegos «de toda la vida», explica la directora, Teresa Álvarez. Además, se favorece la convivencia porque son los alumnos mayores los que se encargan de enseñárselos a los más pequeños. Por éstas y muchas otras actividades, han recibido un premio «que nos llena de orgullo».

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