Sanidad cifra en 6.000 los niños que viven en hogares que no pueden encender la calefacción

Sanidad cifra en 6.000 los niños que viven en hogares que no pueden encender la calefacción
Mario Margolles y el director general de Salud Pública, Antonio Molejón, con el informe. / HUGO ÁLVAREZ

Uno de cada diez menores de 15 años tiene asma y el riesgo es un 50% superior en entornos familiares con menor nivel educativo, revela una encuesta

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

La salud de los menores de 15 años mejora «en general» aunque la crisis repercute en los hogares más castigados por el desempleo. Lo ratifica una encuesta de la Consejería de Sanidad a 2.047 asturianos. «Me parece preocupante que haya un 6% que en su hogar no tenga la temperatura suficiente durante el invierno; eso son 6.000 niños y niñas y significa mayor humedad, frío, catarros, asma y alergias», destacó su coordinador, Mario Margolles. El problema es más frecuente en familias con pocos estudios y se da más en ciudades que en el medio rural.

El asma infantil afecta a menos del 10%, proporción mejor a la detectada en el anterior sondeo, de 2009. Esta enfermedad tiene un poso biológico «pero también determinantes educativos, sociales y económicos; las familias con estudios primarios tienen un riesgo un 50% superior a tener un niño con asma», indicó el técnico en Salud Pública. El 4,2% de los familiares encuestados admitieron haber tenido retrasos para pagar las facturas de la luz, el agua y el teléfono.

«En un primer análisis ya observamos diferentes estados de salud en función de ese nivel de privación; si en la franja entre 0 y 14 años ya hay grandes diferencias, ¡qué tendremos cuando esa persona adulta llegue a los 40 años!», planteó el profesional de Sanidad. A su juicio ««el factor que más ha empeorado es el nivel de empleo de los padres; para eso está el Estado, para intentar compensar las desigualdades que se generan en función del patrón mercado».

Los resultados

19%
de menores de 15 años se cepilla los dientes una o ninguna vez al día.
98,8%
es el porcentaje que recibió las vacunas del calendario oficial. Un 47%, además, tuvo algún pinchazo más, principalmente contra la meningitis o el neumococo.
46%
consume embutido entre tres y siete días a la semana.
57%
asegura no beber nunca refrescos azucarados y un 31% dice no consumir snaks.
22%
de los críos nunca ha tomado zumo natural de frutas o verduras.
12%
han tenido al menos un accidente, intoxicación o quemaduras en el último año. La mayoría generó contusiones, esguinces, fracturas o heridas.
60 minutos
dedican a leer, una media de 3,1 días a la semana
18,4%
tiene sobrepeso u obesidad.La cifra es más alta en niños (20,9%) que en niñas (15,6%).

El trabajo descubre que «las pautas de consumo no son muy saludables, con una proporción muy grande de un 30% de niños que nunca consumen fruta fresca o vegetales». Por contra la ingesta de carne roja y embutidos «es exagerada» y también se abusa en Asturias del pescado. Los niños hacen más deporte que sus mayores, pero sus resultados «son insuficientes»; un 10% de niños no practica actividad alguna y entre un 25 y un 30% admiten hacerlo «ocasionalmente». «Aquí las niñas hacen muchísimo menos ejercicio físico que los niños», distinguió Margolles.

«Globalmente un 9,4% de niños y niñas presenta valores compatibles con probable o riesgo de mala salud mental», expone el tríptico que la consejería ha preparado para divulgar los principales resultados. El sondeo analiza los problemas de conducta, los síntomas emocionales, las conductas prosociales y las dificultades con los compañeros y en función de las respuestas clasifica a los críos en función de si presentan síntomas emocionales dentro de unos valores normales o anormales. El 5,7% entran dentro de esta última categoría.

«Casi todos los niños y niñas, salvo los muy pequeños, utiliza móvil o tablet» y su promedio de uso es de unos dos días a la semana, durante poco más de dos horas diarias. «No hemos analizado las consecuencias que eso tiene para la salud, lo que sí vimos en 2009, cuando los móviles no estaban tan integrados en la vida de los niños, es que su uso condicionaba las respuestas de salud mental, que los niños que dedicaban mucho tiempo a jugar a videojuegos tenían luego resultados anormales en términos de salud mental», ilustró el técnico de Salud Pública. «Los niños que jugaban en el parque tenían una escala social perfecta» si bien la privación de dispositivos electrónicos estaba luego relacionada con otra serie de dificultades futuras, matizó.

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