Las horas extra de los bomberos le cuestan al Principado medio millón de euros en un año

Los bomberos Pablo Fonseca, Francisco José Rodríguez, Antonio Cuervo, Gabriel García, Félix Blanco, Javier Sánchez, Manuel Sordo y Onofre Martínez, ante la Junta General del Principado. / ÁLEX PIÑA
Los bomberos Pablo Fonseca, Francisco José Rodríguez, Antonio Cuervo, Gabriel García, Félix Blanco, Javier Sánchez, Manuel Sordo y Onofre Martínez, ante la Junta General del Principado. / ÁLEX PIÑA

Trabajadores de extinción de incendios denuncian «el caos organizativo del gerente», que provoca el cierre de parques durante parte de la jornada

PALOMA LAMADRID OVIEDO.

Un día de marzo, a las doce y media de la noche, tres bomberos se dispusieron a salir del parque de Mieres para intervenir en un escape de gas en Felechosa (Aller). Un superior decidió entonces que no podían quedar las instalaciones vacías y envió a un bombero de La Morgal, con un equipo ligero, a que recogiera a otro en el parque de San Martín del Rey Aurelio y juntos fueran a la localidad allerana. Y a la una y media de la madrugada tuvo lugar un incendio en la cocina de carbón de una vivienda de Mieres. «Si hubiéramos ido a Felechosa, habrían tenido que ir a Mieres desde otros parques. Pero el llegar rápido no cuenta para el SEPA», indica Joaquín Álvarez, bombero del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias. «Ese día se cerró el parque de Proaza porque los bomberos tuvieron que ir a Felechosa», añade Silvia Menéndez, otra de los 378 bomberos y auxiliares.

Este baile de efectivos entre los 19 parques que gestiona el SEPA es algo habitual, confirman los trabajadores públicos. Una manera de proceder «fruto del caos organizativo del gerente, Eugenio García», denuncian los bomberos integrados en el sindicato CSI. Es frecuente, relatan, que un funcionario comience su jornada en el parque donde está destinado y, acto seguido, tenga que trasladarse a otro para reforzar. Como consecuencia, hay instalaciones que deben cerrar porque se quedan sin efectivos.

«Llevamos mucho tiempo pidiendo una reorganización. Se están atacando los incendios urbanos y los accidentes con tres personas. Y no son suficientes», recalca Gabriel García, funcionario del parque de Proaza. Esas deficiencias en la distribución de los turnos y el personal no solo acarrean molestias a la plantilla, sino que causan un problema de seguridad, destacan. Y tiene repercusiones económicas para las arcas regionales. La falta de previsión provoca que el número de horas extra aumente. Según los datos facilitados por la gerencia del SEPA al comité de empresa, los especialistas en extinción de incendios realizaron más de 22.000 horas extra, lo que supuso el desembolso de más de medio millón de euros.

De ellas, solo 5.816 horas fueron por causas de fuerza mayor. El resto se computaron como horas estructurales, es decir, para cubrir ausencias imprevistas. En 2011, ejercicio en el que la dirección comenzó a facilitar estos datos a los sindicatos, las horas extra eran aún mayores. En concreto, rondaban las 32.000. «En los años siguientes, se logró bajar esta cifra entre 10.000 y 15.000 horas, pero se duplicaron en 2017», explica Manuel Sordo, bombero conductor del parque de Proaza y miembro del comité de empresa. Esta subida la relacionan directamente con la incorporación del gerente, en junio de 2016. «Empezaron a bajar en 2013 debido al acuerdo que se produjo entre la parte social y la empresarial por dos sentencias judicial», añade. No obstante, los bomberos del SEPA advierten de que la cantidad real es más elevada «porque las horas extra que hace la jefatura no llegan al comité de empresa». Por 24 horas de trabajo extra, un bombero cobra más de 400 euros.

Turnos de 24 horas

«La solución es que todos los auxiliares (son 96) se integren en los turnos de 24 horas que tenemos los bomberos», apunta Sordo. Pero, lamentan, el gerente no admite su propuesta para resolver el problema. Ahora, trabajan en turnos alternos de cinco días de trabajo y dos de descanso y a la inversa -cinco de descanso y dos de trabajo- entre las 11.20 y las 22 horas. «Esto ya se hizo en Mieres entre 2007 y 2009, pero no sabemos el motivo por el cual se dejó de aplicar. Según el SEPA, porque la prioridad son los incendios forestales», señala Silvia Menéndez. «Estos fuegos suelen producirse a última hora de la tarde y, como son intervenciones largas, nuestra jornada laboral se extiende constantemente», indica Francisco José Rodríguez. También reclaman la equiparación de ambas categorías, puesto que la de auxiliares de bombero «se la inventaron aquí en Asturias, aunque hacen las mismas funciones que cualquier bombero de España», asegura Gabriel García.

Aunque el panorama no es nada halagüeño, los bomberos ven pequeños visos de resolución. «Estamos en conversaciones con la directora general de Interior y el director de Función Pública y tenemos un hilo de esperanza de que estas dos personas, externas al SEPA, pongan un poco de cordura al desbarajuste organizativo del gerente», dice Gabriel García.

Por lo pronto, estos dos responsables del Principado han encargado un estudio a Tragsa para evaluar el funcionamiento del servicio. La idea es analizar los resultados con la plantilla para lograr mejoras.

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