Los hoteleros piden al Principado más vigilancia de los alojamientos ilegales

Jose Luis Cueli, Aldeas-Asturias Calidad Rural
Jose Luis Cueli, Aldeas-Asturias Calidad Rural

El sector turístico demanda incluir la signatura de registro en las webs para evitar casos como el de la vivienda inexistente de Llanes

GLORIA POMARADA GIJÓN.

La presencia de viviendas 'pirata' que operan como alojamientos turísticos sin estar dadas de alta en el registro de la Consejería de Empleo, Industria y Turismo no es una novedad en el sector. Más insólito que la ausencia de permisos resulta que sea la propia vivienda la inexistente, como ha ocurrido a una pareja residente en Suiza que había alquilado una casa rural en Llanes. Tras efectuar un depósito de 145 euros, el supuesto propietario dejó de atender a sus correos electrónicos. La vivienda no era más que un acopio de fotos robadas de internet y publicadas en otra web como una casa rural en la localidad de La Pereda.

«El año pasado ya ocurrió algo similar en Llanes, una chica suplantó la identidad de tres hoteles y se dio de alta en Airbnb», cuenta Ángel Bada, presidente de la Asociación de Fomento del Turismo de Llanes y Ribadedeva (Fomtur). En aquella ocasión «se llegaron a hacer dos reservas», recuerda. «No es la primera vez que pasa, se oía mucho por la Costa del Sol, pero ahora Asturias está de moda y también se empieza a ver aquí», señala José Luis Cueli, presidente de Aldeas-Asturias Calidad Rural.

Ante tal escenario, Fomtur reclama un mayor «control y que el Principado investigue» las páginas en las que se ofrecen alojamientos fraudulentos. La consejería «debe llevar una vigilancia de estas páginas para que exijan la verificación de todos los establecimientos».

La proliferación de viviendas en alquiler para turistas llevó al Gobierno regional a regular el sector el pasado mes de agosto. La normativa presenta un artículo específico para la publicidad, en el que se exige a las empresas explotadoras de las viviendas o a los titulares de las webs la inclusión de la signatura que se haya asignado al alojamiento tras inscribirse en el registro. No obstante, los hoteleros indican que ciertas páginas siguen sin respetar la ley. «Los propios portales tienen que dar garantías sobre los anuncios, pero se exigen con la boca pequeña», lamenta Cueli, que relata que burlar el campo en el que se vuelca el número de registro es tan sencillo «como poner unos cuantos ceros, así ya cuela». «Coges unas fotos, haces como si fuese un alojamiento y en cinco minutos lo tienes publicado en internet, sin que se verifique», destaca Bada. «Sí que hay una ley, pero a la vista está que no se está persiguiendo», añade.

Desde Aldeas-Asturias Calidad Rural valoran los pasos dados en materia normativa hasta la fecha «aunque no son todo lo rápidos que querríamos». Su petición pasa por «legislar para que todos tengan que estar dados de alta en algún registro». Desde la entrada en vigor de la norma, 295 arrendatarios han legalizado sus viviendas de uso turístico, modalidad inexistente hasta el pasado año. Por su parte, el registro de viviendas vacacionales, creado con anterioridad a la ley, suma un total de 738 casas, de las cuales 268 se han formalizado desde el pasado septiembre.

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