Los hoteles de Asturias necesitarían alojar a dos millones de turistas al año para ser rentables

Los hoteles de Asturias necesitarían alojar a dos millones de turistas al año para ser rentables

«Por debajo del 60% de ocupación, un negocio es deficitario», estima la patronal hostelera Otea. La media en la región se sitúa en el 47%

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

2016 fue, hasta la fecha, el mejor año para el turismo regional. El de la recuperación tras la crisis y el que marcó un récord al volver a superarse los dos millones de turistas. 2,2 para ser exactos optaron por el Principado a lo largo de todo el ejercicio pasado para disfrutar de unos días de vacaciones, de los que casi 1,7 millones optaron por alojarse en establecimientos hoteleros. Está por ver si este 2017 se igualan o mejoran las cifras. Hasta junio, el número de turistas se había incrementado un 9% y el de reservas vendidas un 10% con respecto al primer semestre del año anterior.

Pero quedarse solo en las cifras de ocupación es un análisis incompleto. Porque «yo puedo tener un hotel al cien por cien todo el año. Vendo la habitación a dos euros y te garantizo que lleno», pero ¿sería rentable el negocio? Evidentemente, no. Es lo que trata de explicar Fernando Corral, vicepresidente de Otea, la patronal que aglutina a la hotelería y la hostelería asturiana. «Por debajo del 60% de ocupación, con un precio razonable, un negocio es deficitario en su explotación».

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Y los hoteles asturianos no llegan a ese porcentaje. La ocupación media anual en el Principado está por debajo del 47%. Es decir, un 13% menos que ese suelo mínimo que marca la diferencia entre un negocio rentable o no. Teniendo en cuenta las cifras del año pasado, esos 1.695.485 clientes alojados en hoteles se quedan cortos. Tendrían que ser casi 220.500 más. Prácticamente serían dos millones los que deberían ocupar a lo largo del año las 27.821 plazas hoteleras disponibles en el Principado para llegar a ese 60%. Casi tantos como los que el año pasado se repartieron hoteles, apartamentos turísticos, campings y casas rurales.

La Federación de Turismo Rural prepara «un estudio de carga» para evitar la masificación

El problema, insiste Fernando Corral, es la excesivamente acusada estacionalidad del turismo en Asturias. Donde se llena unos pocos meses al año, pero luego hay otros «muy duros», que obligan al cierre temporal. «Algo que se veía incluso en Oviedo». En la capital, «hasta hace no mucho, había hoteles que cerraban en Navidad», pone como ejemplo antes de reivindicar acciones que permitan «trasladar la demanda a esos meses más flojos».

En la presente temporada alta ha habido alegrías, pero las justas, dice. «Están llegando más turistas, sí, pero no nos engañemos, crecemos por una coyuntura general en España y seguimos siendo la comunidad del norte que menos crece». Julio se comportó de una forma muy similar a la del año anterior, pero «agosto, augura, será peor que el del año pasado, sobre todo en los hoteles de ciudad». De cómo vendrá septiembre prefiere no pronunciarse. «Nadie lo sabe».

El factor tiempo

La marcha del negocio de campings, este mes de agosto, está resultando desigual. «Bien» en el oriente: Cangas de Onís, Ribadesella, Arriondas y Llanes. Pero «flojo» en Gijón y la zona occidental. ¿La razón? La teoría de los empresarios es que «el cliente asiduo que venía de fuera se echó un poco para atrás por el mal tiempo y el regional que se quedaba aquí una semana o dos de sus vacaciones decidió irse por la misma razón», explica Toni Amieva, vicepresidente de Campings de Asturias y gerente del municipal de Deva, el mayor de la región. La meteorología será también, a su juicio, el factor que determinará la ocupación del próximo mes. Porque septiembre es, por costumbre, «un mes de reservas de última hora». El sector confía en que el buen tiempo juegue a su favor, pero son realistas: «Eso no salva una temporada».

Si de rentabilidad se trata, en los campings juegan una liga aparte. Tienen la ventaja de contar con una clientela muy fiel, apenas tienen competencia, no conocen de guerras de precios y son, en su mayoría, negocios muy estables pese a que la mayoría solo estén operativos cuatro o seis meses al año. Amieva lo argumenta: «No hay más que ver que nunca cierra un camping. Y si la normativa no hiciera tan complicada su apertura, estoy convencido de que habría muchos más». Ahora mismo existen medio centenar en el Principado.

En el sector del turismo rural, con 18.366 plazas disponibles, también esperan alcanzar cierta estabilidad más allá de un verano que, avanzan, está siendo bueno. «Pero esto hay que mantenerlo. Yo llegué a tener 260 días de ocupación anual. Ahora me conformaría con llenar todos los fines de semana del año. Eso sería lo ideal», habla en primera persona Adriano Berdasco. Y, como presidente de la Federación Asturiana de Turismo Rural (Fastur), anuncia que «vamos a preparar un estudio de carga» para tratar de evitar la masificación del turismo en Asturias. «Fue algo que viví en Canarias y me daría mucha pena que aquí pasara. No puede ser».

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