El HUCA se prepara para implantar el quinto corazón artificial

Jacobo Silva.
Jacobo Silva. / JORGE PETEIRO

«Los primeros pacientes en recibir el dispositivo son hombres entre 42 y 68 años y se adaptan bien», asegura el jefe del servicio de Cirugía Cardiaca

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

Ocurrió el 1 de marzo de 2017 y fue una operación sin precedentes en Asturias. Ese día, el HUCA implantaba con éxito el primer corazón artificial. Desde entonces, ha realizado la misma intervención tres veces más y ahora prepara a un quinto paciente. La operación tendrá lugar dentro de unas semanas y, al igual que los anteriores, el receptor va a ser un hombre, tal y como explicó ayer el jefe del servicio de Cirugía Cardiaca del HUCA, Jacobo Silva, tras intervenir en el programa 'La Lupa' de Canal 10.

Hasta la fecha, han sido cuatro hombres de entre 42 y 68 años a los que se les implantó este dispositivo, una bomba de asistencia ventricular. Silva señaló que los pacientes «se adaptan bien y el efecto psicológico también es beneficioso, porque, aunque tienen algunas limitaciones -no pueden correr-, comprueban que duermen mejor y suben escaleras». Para esta quinta operación -cuyo paciente ya pasó por una cirugía cardiaca anterior-, vendrán profesionales de otros lugares para seguir la intervención. Es una técnica que Silva enseñará también en Latinoamérica.

El jefe del servicio considera que los corazones artificiales tienen «un futuro muy grande» en un momento en el que los donantes «son limitados» tras la reducción de los accidentes de tráfico y «hay que buscar alternativas». La gran limitación que aprecia es que «no se puede implantar en todos los pacientes y tienen que ser alimentados por un sistema de baterías». Explicó que un cable sale del propio enfermo y es conectado a una batería y a un sistema informático que lo controla. «Éste es el desafío que tenemos. Me consta que en un par de años puede haber avances en sistemas que eliminen ese cable. El problema es cargar esas baterías y los ingenieros a los que he consultado me dicen que existe la tecnología, a través de imanes, porque el sistema de inducción no es viable por el calor que genera y crearía quemaduras».

Silva -que trabajó en el Gregorio Marañón, el Clínico San Carlos y Ramón y Cajal de Madrid- llegó al HUCA el octubre de 2014, cuando había 400 enfermos aguardando por una cirugía y el primer paciente llevaba aguardando un año y medio por una intervención. Con la creación de la unidad de gestión clínica (en la que cirujanos, cardiólogos, médicos intensivistas, anestesistas, enfermeros y auxiliares tratan a los mismos pacientes, sin servicios estancos), han rebajado la lista de espera a 86 enfermos. La demora media está por debajo de los 30 días y «nadie espera más de tres meses. Es el área que más intervenciones de corazón hace del país. Al año realiza quince trasplantes.

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