El HUCA atiende 4.500 urgencias más al año desde que abrió el nuevo hospital

Grupo de profesionales del primer turno en las urgencias del HUCA compuesto por facultativos, personal de enfermería, auxiliares, celadores, médicos residentes y estudiantes. Luis Antuña, responsable del área desde 2012, de pie, en el centro. Al fondo, a la izquierda, se sitúan otros de los responsables del equipo, Gema García Riestra, supervisora; Pablo Herrero, Investigación y Docencia; y Pablo Rubianes, Coordinación Asistencial y Nuevas Tecnologías. / ÁLEX PIÑA
Grupo de profesionales del primer turno en las urgencias del HUCA compuesto por facultativos, personal de enfermería, auxiliares, celadores, médicos residentes y estudiantes. Luis Antuña, responsable del área desde 2012, de pie, en el centro. Al fondo, a la izquierda, se sitúan otros de los responsables del equipo, Gema García Riestra, supervisora; Pablo Herrero, Investigación y Docencia; y Pablo Rubianes, Coordinación Asistencial y Nuevas Tecnologías. / ÁLEX PIÑA

El año pasado cerró con un nuevo récord histórico: 110.266 pacientes, un 12% más de los que se veían en las viejas instalaciones hospitalarias de El Cristo

LAURA FONSECA OVIEDO.

En las urgencias del HUCA apenas hay margen para tomarse un respiro. Una mañana que se prevé tranquila puede acabar con dos 'códigos ictus', otro de corazón y la llegada de un accidentado en carretera. Todo ello en pocos minutos y mientras se mantiene la atención al resto de enfermos, que permanecen en boxes, salas de espera y zona de observación. A esto se suma un hecho que cobra cada vez mayor peso y que empieza a preocupar a quienes gestionan la sanidad: las instalaciones del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), abierto en junio de 2014, parecen haberse convertido en un imán. La alta tecnología disponible, la mejor accesibilidad y el hecho de que las urgencias sigan siendo una forma de sortear las altas demoras de la sanidad pública está generando la 'tormenta perfecta'. Las urgencias se han multiplicado de forma significativa y el ascenso no parece que vaya a detenerse a corto plazo. Los datos asistenciales de 2017 confirman esta nueva realidad y revelan que el nuevo HUCA atiende 4.562 urgencias más al año, un 12% más de los pacientes que eran vistos anualmente en el viejo hospital de El Cristo.

En 2017, las urgencias del HUCA cerraron con el récord histórico de 110.266 pacientes. Son 13.688 por encima de los que acudieron a recibir atención urgente en 2014, año en el que el hospital funcionó a caballo entre las viejas y las nuevas instalaciones (el actual hospital abrió el 14 de junio de 2014). Luis Antuña, jefe del Área de Gestión Clínica de Urgencias del HUCA, asegura que «tecnológicamente, es un servicio con un gran atractivo, ubicado en un edificio al que se llega en coche de manera mucho más fácil que al viejo hospital». A todo esto se suman, precisa Antuña, «los problemas en la capacidad de respuesta que muestra el sistema sanitario en otros servicios, con elevadas demoras».

Tradicionalmente, la demanda en las áreas de urgencias de los hospitales crece año a año. Sin embargo, el HUCA había logrado cierta contención coincidiendo, casualmente, con la crisis. En 2009 se había llegado a los 99.228 enfermos; de aquella, la mayor cifra asistencial urgente en el HUCA. Luego vinieron años de contención, en los que la huelga médica de 2012 y el traslado al nuevo hospital inclinaron la balanza hacia el descenso. Fue así hasta que en 2015, ya en las nuevas instalaciones de La Cadellada, se pulverizaron todos los registros al superar la barrera de los cien mil enfermos. Luis Antuña, al frente del servicio desde 2012, cree que la tendencia al alza «se mantendrá; la sanidad se ha convertido en un bien de consumo y la población demanda soluciones inmediatas».

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Epidemia de gripe

La gripe es una de las enfermedades que suele poner en tensión al sistema sanitario y, en especial, a las áreas de urgencias, a donde los pacientes «pueden venir derivados por su médico de familia, por el especialista o también porque ellos mismos lo consideren necesario». La última epidemia gripal, la más intensa de la década según la Consejería de Sanidad, «no colapsó las urgencias», defiende Luis Antuña. «Si es verdad que estuvimos saturados, pero colapsados, no. Atendimos a todos los enfermos que llegaron y lo que sí se incrementó un poco fue el tiempo de espera, algo lógico cuando tienes más personas a las que ver». El peor día fue el 2 de enero, con 443 pacientes.

En las Urgencias del HUCA trabajan 229 profesionales, de los que 66 son personal de enfermería, 60 auxiliares, 52 celadores y 51 médicos. El servicio cuenta con una zona de críticos, otra área de 16 boxes con monitores de alta gama para enfermos etiquetados como 'nivel naranja', los que tienen que ser atendidos en diez minutos; 18 boxes para 'nivel amarillo', pacientes que deberían recibir atención en 60 minutos; la de observación con 25 camas, destinada a enfermos que pasan la noche en urgencias; y cuatro boxes de traumatología y seis polivalentes.

Casi la mitad de las personas atendidas en urgencias llegan con un cuadro de gravedad media. Son los pacientes calificados con el color verde y para los que se les fija una media de atención de 120 minutos. Cabe señalar que pacientes realmente urgentes, es decir, que llegan al HUCA con una urgencia vital, son más bien pocos: en 2017 fueron apenas el 0,36% de los 110.266 atendidos. Las estadísticas elaboradas por el servicio con los datos de las atenciones de los últimos años destacan que el promedio de espera de los enfermos que acuden a Urgencias es de 3,9 horas. Es el plazo que transcurre desde que el paciente llega al centro hasta que se marcha con el diagnóstico. En 2017, ese fue el tiempo que aguardaron al menos el 54% de los usuarios.

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