El HUCA cierra el año con 72 trasplantes de riñón y 48 de hígado, cifras de récord

Miembros del equipo de la UCI y de la coordinación de trasplantes del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). / MARIO ROJAS
Miembros del equipo de la UCI y de la coordinación de trasplantes del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). / MARIO ROJAS

La última intervención se llevó a cabo anoche. Ocho de los injertos renales se realizaron gracias a donantes vivos

LAURA MAYORDOMO OVIEDO.

La satisfacción es patente. Y motivos los hay más que sobrados. La sanidad asturiana cerrará este año con un aumento en el número de donaciones de órganos y en el de trasplantes realizados. Incluso con un doble récord, ya que se ha conseguido superar con creces la cifra de trasplantes de riñón e hígado. Hasta ayer se contabilizaban 72 de los primeros y 48 de los segundos, lo que supone un 26% y un 20% más que el año pasado respectivamente. De hecho, la última intervención para colocar un hígado sano a un paciente en el HUCA se llevó a cabo a última hora de ayer, gracias a una donación procedente de Portugal. También aumentaron este año los trasplantes renales de órganos de donantes vivos: de siete en 2016 a ocho este año. Y los de córnea, que pasaron de 139 a 151. Sólo los de corazón bajaron, de 14 a 10, una tendencia que se repite en todo el país.

Salvo las de córnea, que se realizan en varios hospitales, todas las intervenciones fueron llevadas a cabo en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), gracias a la donación multiorgánica de 51 personas fallecidas en la región. Es una cifra nada desdeñable. De hecho, es la segunda más alta tras el récord de 2007, cuando se contó con 52 donantes. También tiene que ver que Asturias haya venido situándose en los últimos años siempre tres o cuatro puntos por debajo de la media nacional en cuanto a negativas familiares. Este año, los equipos que coordina Dolores Escudero, recibieron seis y «el objetivo es tener negativa cero», subraya la especialista en Medicina Intensiva y jefa de servicio de la UCI polivalente del HUCA.

Insiste Escudero en que la donación de órganos «forma parte integral de los cuidados al final de la vida» y que, de la misma forma que uno hace testamento para decidir el destino de sus bienes materiales, debería hacer testamento vital para indicar, entre otras cuestiones, qué quiere que se haga con su cuerpo y órganos tras su fallecimiento. La realidad es que apenas el 3% de la población ha cumplido con este trámite «que es tan sencillo como ir al médico de cabecera para que le facilite el cuestionario, rellenarlo y entregarlo». Aunque, si uno es partidario de la donación, «bastaría con haberlo expresado verbalmente a la familia. No necesita el carné de donante», apunta.

Todo, para fomentar una solidaridad que, en el caso de las donaciones registradas este año en el Principado, permitieron además diez trasplantes de pulmón, seis de corazón, cuatro de hígado y seis de riñón en hospitales de fuera de la región, órganos que recibieron pacientes en situación de urgencia cero o con problemas de histocompatibilidad. Además, un donante infantil permitió la realización de un trasplante multivisceral en el hopistal La Paz de Madrid.

La coordinadora autonómica de trasplantes, Dolores Escudero, achaca el éxito del programa de trasplantes de este año a la combinación de dos factores: «La solidaridad de los donantes y una buena organización que detecte, facilite y permita realizar con éxito todo el proceso de la donación y el trasplante».

En este sentido hizo extensibles sus felicitaciones al personal de las unidades de críticos, donde se generan la mayoría de las donaciones, y al de los servicios de Urgencias de todos los hospitales asturianos, por su colaboración con el proyecto de Cuidados Intensivos Orientados a la Donación, que posibilita el ingreso en la UCI a pacientes con daño cerebral irreversible con el fin de facilitar la donación de órganos.

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