La Iglesia condena matar «inocentes en nombre de Dios» y reivindica la unidad de España

Tras la misa, una imagen de la Virgen fue sacada en procesión desde la basílica hasta la Santa Cueva arropada por cientos de fieles. /JUAN LLACA
Tras la misa, una imagen de la Virgen fue sacada en procesión desde la basílica hasta la Santa Cueva arropada por cientos de fieles. / JUAN LLACA

El presidente de la Conferencia Episcopal ofició en Covadonga una misa en la que Sanz Montes pidió «pensar en pluralismo»

GLORIA POMARADA COVADONGA.

La conmemoración religiosa del Día de Asturias se celebraba ayer en Covadonga con un mensaje de «encuentro» entre confesiones y «esperanza» ante el Año Santo que arrancaba este 8 de septiembre con motivo del centenario de la coronación canónica de la Santina. «La fe cristiana no impulsa a la división, sino a la concordia», destacaba el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, encargado de oficiar la eucaristía. Junto a él, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, y una nutrida representación de obispos presidía el altar de una basílica abarrotada por fieles y autoridades, encabezadas por el presidente del Principado, Javier Fernández; el presidente de la Junta, Pedro Sanjurjo; el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez; el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, y el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González.

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La de ayer fue una ceremonia marcada por la situación política y social que sacude España y Europa. Con el recuerdo del «zarpazo terrible del terrorismo» en Barcelona y Cambrils, el arzobispo Blázquez entonaba en la homilía una llamada a cristianos y musulmanes para «profundizar en el alcance del derecho de la libertad religiosa». «Dios quiere ser adorado por personas libres», afirmaba. Su proclama no pasaba por alto el simbolismo del lugar, donde en el año 722 «empieza a actuar la imagen de la España perdida como meta a alcanzar», así como la relación de «polaridad» que une a cristianismo e islam «desde el siglo VIII». Citaba Blázquez en su homilía la reflexión del filósofo Julián Marías sobre «esa actitud cerrada, exclusivista del islam que llega hasta nuestros días». «No se obedece a Dios, se llame Yahveh, Alláh o Abbá Padre de Nuestro Señor Jesucristo atentando contra la vida de los hombres», sostenía el arzobispo de Valladolid. «Pretender matar a inocentes en nombre de Dios es una profanación de su nombre».

«Momento delicado»

La actualidad política se colaba también en la intervención del arzobispo de Oviedo, en su caso en clave del desafío soberanista de Cataluña. Sanz Montes agradecía a Javier Fernández las «valientes palabras» de «unidad» pronunciadas el jueves durante la entrega de las Medallas de Asturias. «En este momento delicado para España pido desde este lugar emblemático la unidad, que no es uniformidad, que sepamos entendernos pensando en el pluralismo y la belleza de un pueblo que tuvo su nacimiento aquí», encomiaba ya en la cueva y a los pies de la Santina. «Covadonga, en la historia de España, tiene un lugar emblemático en relación con el despertar de la fe y su manifestación valiente», añadía Blázquez, a la par que aludía a la «esperanza en medio de las coyunturas y tribulaciones en las que nos encontramos».

Esa «esperanza de entendimiento» vertebra el Año Jubilar que ayer se convocaba con la lectura de la bula y cuyas celebraciones se prolongarán hasta el 8 de septiembre de 2018, centenario de la coronación litúrgica de la Santina. Con el jubileo concedido por el papa Francisco a Covadonga «queremos reavivar, a la altura de nuestros tiempos de sombras y luces, los sentimientos que animaron el corazón de nuestros padres», señalaba el presidente de la Conferencia Episcopal. El arzobispo de Oviedo, por su parte, confiaba en que el Año Jubilar esté «lleno de esperanza, ilusión y agradecimiento».

Ganar el Jubileo

Hasta el próximo septiembre, los fieles podrán lograr la indulgencia plenaria y la expiación de los pecados cumpliendo los requisitos de visitar a la Virgen en la Santa Cueva, confesarse, participar en los cultos jubilares y recibir la comunión, así como rezar por las intenciones del Papa. «Va a ser un centenario de traca y muy bendecido. En Covadonga nadie es 'foriatu'; ante la Virgen todos somos 'fíos'», destacaba Sanz Montes.

El Año Santo se celebrará con una misa diaria cada mediodía en la basílica y el Arzobispado de Oviedo organizará también un programa de actos culturales, peregrinaciones y proyecciones misioneras para revitalizar la vida diocesana. Entre el 15 de septiembre y el 15 de julio, se oficiará una eucaristía diaria en la Santa Cueva, a las 13.30 horas. Entre el 15 de julio y el 15 de septiembre, dicha misa se adelantará a las once. Además, el Arzobispado señala que el dinero que se recaude en donaciones durante el Año Santo se destinará a Cáritas. El que ayer arrancaba no es el primer Jubileo que acoge Covadonga: el último se conmemoró en 2008 y el primero se remonta a hace un siglo.

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