El 71% de los incendios los originan imprudentes que superan los 46 años

Brigadas de refuerzo de incendios forestales, atendiendo un fuego en Asturias. / E. C.
Brigadas de refuerzo de incendios forestales, atendiendo un fuego en Asturias. / E. C.

Tras analizar 2.100 casos, la Guardia Civil identifica los cuatro perfiles, nivel de ingresos e infancia que más se repiten tras cada desastre forestal

R. MUÑIZ GIJÓN.

Un trabajo conjunto de la Guardia Civil y la Fiscalía de Medio Ambiente, paciente durante varios años, y aplicando técnicas de la psicología y la estadística, ha desembocado en una herramienta útil para perseguir a los incendiarios: los primeros perfiles psicosociales de este tipo de delincuentes. Conocer, por las características del fuego, quién tiene más probabilidades de ser su autor permite «priorizar sospechosos o enfocar las investigaciones hacia determinados tipos de personas, reduciendo el abanico de posibilidades y gestionando con mayor eficacia los recursos humanos y materiales». Así lo precisa el Ministerio Público en su última memoria medioambiental.

Cuatro son los perfiles identificados, o conglomerado de cualidades que con mayor frecuencia van parejas. De un lado está el pirómano reincidente, el más fácil de distinguir y el que menos problemas crea. Apenas un 15,7% de los incendios analizados en todo el país tenían a este tipo de autor detrás. En un 44% de los casos los sujetos ya habían sido detenidos antes por otros motivos.

«Tiene la mayor proporción de solteros (44,5%) y de separados-divorciados-viudos (18,8%)», recoge la fiscalía. Siete de cada diez están en el paro o jubilados. «Tiene la franja de ingresos más baja», inferior a los 600 euros en la mayoría de los individuos, y uno de cada cuatro son analfabetos. Dato a retener: la mitad de ellos ha estado bajo tratamiento psicológico, y el 79,7% tiene «pocos o ningún amigo». Los investigadores lo dibujan viviendo en una aldea, a menos de un kilómetro del fuego, moviéndose a pie y con una infancia difícil.

El pirómano es la excepción en un mundillo donde lo que más encuentran los agentes son los imprudentes agrícolas y agroforestales. En conjunto, estos dos perfiles que acostumbran a tener detrás a varones de más de 46 años protagonizaron un 70,9% de los incendios investigados.

El caso más frecuente es el del imprudente que, haciendo trabajos agrícolas o manejando motores y máquinas, provoca el incendio sin darse cuenta. En un 71,5% de los supuestos reconoce su autoría, y en un 80% o es el propietario de la finca donde todo comienza o conoce a a su dueño. Casi siempre ayuda a las labores de extinción, aunque solo la mitad se atreve a denunciar el incidente. Tuvo una infancia normal, «nunca falta al trabajo», se mueve en coche y vive en un pueblo, a un máximo de diez kilómetros del lugar. Su infancia, renta y actitud ante el trabajo es similar al definido como 'imprudente agroforestal', salvo que este último no colabora con la extinción, y huye del lugar el 84,8% de las veces.

El cuarto retrato es el de quien mete fuego buscando lucrarse con la quema o por venganza. El 13,4% de los incendios le tiene detrás, está casado la mayor parte de las veces, vive a menos de un kilómetro del lugar y ha sido detenido antes por otros delitos. Se mueve a pie y abusa del alcohol.

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