Los incidentes en la prisión repuntan un 19%, con ocho agresiones a los funcionarios

Joaquín Alonso, a la izquierda, acompañado del resto de delegados de Acaip, Luis Enrique, Fernando y Agustín, ofreciendo los chorizos. / E. C.

El sindicato Acaip señala que la plantilla asturiana tiene 50 vacantes y en ocasiones hay dos vigilantes controlando módulos con 160 reos

R. MUÑIZ OVIEDO.

Algo se está torciendo en la cárcel asturiana: cada vez tiene menos presos y, pese a ello, los conflictos se reproducen. Según los últimos números de Instituciones Penitenciarias, en 2016 se registraron 195 incidentes, un 19% más que el curso anterior. Ocho fueron agresiones directas a funcionarios (una más que en 2015), 71 amenazas o coacciones a los vigilantes (doce más) y 52 se anotaron como resistencia activa a órdenes (nueve más que el ejercicio anterior). Las trifulcas entre los propios internos pasaron de 56 casos en 2015 a 64 un año después.

«La seguridad está empeorando porque falta personal», sostiene el sindicato Acaip, mayoritario en las prisiones del país y en plena campaña contra su actual gestión. En las movilizaciones de ayer los delegados pusieron una mesa y ofrecieron chorizos mientras detallaban las causas de su malestar. «Según la relación de puestos de trabajo en Villabona deberíamos ser unos 400 funcionarios, y de esos puestos tenemos unos 50 sin cubrir», indicó Joaquín Alonso.

Esa falta de refuerzos provoca que «en ocasiones tengamos a dos compañeros vigilando módulos de 120, 130 y hasta 160 internos», manifiesta. La desproporción «influye en todo, en nuestra seguridad, en la suya y en que no se realicen terapias de reinserción», lamenta Alonso.

Acaip está en conflicto con el actual responsable de Instituciones Penitenciarias, a quien acusan de usar modos dictatoriales e incluso amparar agresiones en algunos centros. Más allá del pulso personal, el sindicato subraya «la incongruencia de que médicos y maestros sean reconocidos como autoridad, y nosotros no».

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