«Las individualidades tienen que quedar a la puerta del laboratorio», insta Rosa Menéndez

Rosa Menéndez, a la derecha, junto a la secretaria general de la Universidad, Eva María Cordero. / MARIO ROJAS
Rosa Menéndez, a la derecha, junto a la secretaria general de la Universidad, Eva María Cordero. / MARIO ROJAS

La presidenta del CSIC confía en que la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad sea «el cuarto centro» de este organismo en Asturias

L. M. OVIEDO.

Dos meses después de su nombramiento como presidenta del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rosa Menéndez regresó ayer a la Universidad de Oviedo, la misma en la que se licenció y doctoró en Química Orgánica en la década de los 80, para impartir una lección magistral sobre 'El desafío de una carrera científica'. Lo hizo «impresionada» ante los 162 doctores revestidos -haciendo una especial mención al profesor José Barluenga, fallecido en 2016- y pensando en «los jóvenes doctores que hoy reciben una mención especial», con los que no pudo evitar sentirse identificada al recordar los inicios de su carrera científica.

Para ellos fueron algunos de los consejos que fue desgranando a lo largo de su media hora de discurso. Como el que les instaba a trabajar en equipo, a integrarse «en un contexto de trabajo científico». Porque, una vez descubierta la vocación e iniciada esa senda de la investigación, que «es una decisión de vida» y requiere «ambición y confianza» a partes iguales, «las individualidades tienen que quedar en la puerta del laboratorio. No se puede progresar trabajando de forma individual», subrayó.

Todas ellas son cuestiones que determinan una carrera científica, en la que, apuntó, también hay que ser «creativos para dar respuesta a los problemas que se nos plantean». Y en la que es fundamental el trabajo en instituciones extranjeras. Esas estancias fuera de España sirven, desde su punto de vista, para «ganar autoestima», para completar la formación en el plano profesional y personal y para convencerse de que en España «tenemos una ciencia y una formación de calidad» y de que «en docencia e investigación estamos al nivel de cualquier país en el mundo. Son competitivas».

Para la última parte del discurso dejó la carga emotiva: «Merece la pena dedicarse a la ciencia. No es una tarea fácil, pero si te de verdad te enamoras de lo que estás haciendo, todos los problemas y dificultades se van superando», fue uno de sus mensajes. Pero hubo más. Como el de que «no hay edad para la ciencia», para el que se valió de los ejemplos de científicos que, «lejos de preparar la jubilación, seguimos trabajando en la medida de nuestras posibilidades tratando de ser útiles a la sociedad».

«Un desafío personal»

La carrera científica, advirtió Rosa Menéndez, «es un desafío personal y profesional. Encontrar el camino no es fácil, pero lo importante es luchar», dijo dirigiéndose a los doctorados distinguidos ayer, a los que animó a interesarse por el CSIC porque «nuestra sociedad necesita científicos».

Previamente, había detallado qué es y a qué se dedica el mayor organismo público de investigación de España. De los 122 centros e institutos con que cuenta en España (además de otro en Roma, centrado en las Humanidades), tres se encuentran en Asturias. Se trata del Instituto Nacional del Carbón (en la Corredoria), el Instituto de Productos Lácteos (en Villaviciosa) y el Centro de investigación en Nanomateriales (en San Martín del Rey Aurelio). Menéndez, que expresó su deseo de aumentar la visibilidad del CSIC en la región y fomentar la colaboración con la Universidad y el Principado, se mostró confiada en poder conseguir que la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad se convierta pronto en el cuarto centro del CSIC en Asturias.

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