La industria hace que Asturias lidere la emisión de gases de efecto invernadero

El Observatorio de la Sostenibilidad indica que en 2015 se emitieron en la región 28,3 toneladas de dióxido de carbono por habitante

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Continúa el goteo de malas noticias sobre la contaminación del aire en Asturias. En esta ocasión es el Observatorio de la Sostenibilidad el que ha dado a conocer un informe en el que se analizan las emisiones de gases de efecto invernadero en 2015, especialmente el dióxido de carbono, y que refleja que Asturias encabeza varias de las clasificaciones que tienen que ver con las mayores emisiones contaminantes a la atmósfera. El primer dato llamativo es que el Principado encabeza la lista de emisiones per cápita, al situarse en 28,3 toneladas de dióxido de carbono por habitante, «la primera comunidad con una tasa mayor per cápita en emisiones totales en el ránking, casi cuadruplicando la media nacional», situada en 7,2 toneladas. Pero es que, además, duplica a la segunda clasificada, Castilla y León, que emite 13,4 toneladas por habitante.

Pero el informe también indica que en las emisiones por unidad de PIB se observa «un máximo absoluto muy destacado en Asturias». El hecho es que la región alcanza la emisión de 1,39 toneladas de dióxido de carbono por cada mil euros de PIB. Esto tiene mucho que ver con la actividad económica de la región, pues el Observatorio de la Sostenibilidad explica que es «debido al uso de carbón y la especialización de la comunidad en la producción energética».

Un asunto relevante que analiza este informe es la procedencia de esas emisiones, es decir, si son fijas o difusas. Las primeras, en principio, estarían relacionadas con la actividad industrial, mientras que las segundas, con el transporte, el movimiento de acopios y la calefacción. En Asturias, las emisiones difusas suponen tan solo el 23%, con lo que las fijas alcanzan el 77%. Hay que tener en cuenta que la media nacional en emisiones difusas es del 59%, lo que hace del Principado la región a la cola en este aspecto.

Zonas poco pobladas

Y la situación es así porque coincide con «las centrales térmicas de carbón y la industria pesada en zonas poco pobladas por lo general». Es más, se advierte de que «lo más llamativo es el fuerte peso de las emisiones de las grandes instalaciones industriales en Asturias, de manera que menos de una cuarta parte de las emisiones se debe al consumo ciudadano y de las pequeñas y medianas empresas no industriales, que es lo que representan las emisiones difusas».

En 2015 el Principado emitió a la atmósfera 749.782 millones de toneladas de dióxido de carbono, lo que la sitúa en el quinto lugar de la clasificación. Pero hay que tener en cuenta que solo emitieron más que Asturias las comunidades de Andalucía, Cataluña, Castilla y León y Galicia, es decir, regiones pluriprovinciales. Si se tienen en cuenta solo las emisiones de los sectores fijos, el Principado está en segunda posición, solo superado por Andalucía.

El estudio también analiza la tendencia desde 1990 y explica que en ese periodo de 25 años la región ha incrementado sus emisiones totales un 4%, «muy por debajo de la media nacional en dicho periodo», que fue del 17%. Pero también hay que tener en cuenta la reducción de instalaciones industriales sufrida por el Principado en todos esos años. Y es que fue en 2006 cuando se alcanzaron las emisiones totales máximas de gases de efecto invernadero en Asturias, mientras que en España fue al año siguiente.

Medidas a adoptar

El documento asegura que «las comunidades autónomas que tienen más peso de emisiones de sectores fijos son Asturias y Galicia, coincidiendo con las grandes emisiones de las centrales térmicas. En el otro extremo, Madrid, Extremadura y La Rioja presentan un máximo de emisiones difusas, coincidiendo con la carencia casi total de industrias y, por ello, un máximo de emisiones debidas al transporte y otros sectores difusos».

El Observatorio de la Sostenibilidad plantea una serie de recomendaciones para luchar contra el cambio climático y una de ellas es que los gobiernos regionales asuman responsabilidades diferenciadas sobre las decisiones que puedan tomar en su territorio. Evitar las subvenciones a los combustibles fósiles y apostar de manera clara por las energías renovables y el autoconsumo son otras de las recomendaciones. Pero también los ayuntamientos pueden ayudar en esta situación, adoptando medidas, por ejemplo, para cambiar los modelos de transporte.

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