Íñigo de la Serna tiene ya comprometidos cerca de dos mil millones de inversión para la región

El ministro, en octubre, detalla en Navia la compra de una embarcación para Salvamento Marítimo. /  DAMIÁN ARIENZA
El ministro, en octubre, detalla en Navia la compra de una embarcación para Salvamento Marítimo. / DAMIÁN ARIENZA

El titular de Fomento suma en catorce meses ocho visitas y dieciséis obras avanzadas o desbloqueadas para los próximos años

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Tras dos ministros de Fomento de la crisis, Íñigo de la Serna abre una nueva etapa prometedora para la región. En los catorce meses que lleva, su equipo ha desbloqueado y avanzado en dieciséis proyectos asturianos o de interés directo para la región, caso del tramo ferroviario León-La Robla. Los que ya tienen precio exigen 1.892,5 millones para hacerse realidad. La suma se verá incrementada este martes, cuando inaugure su primera obra asturiana, Doriga-Cornellana, desvele el precio de reactivar Cornellana-Salas y a cuánto licitará la segunda calzada de Salas-El Reiguerón (La Espina).

La nómina es abultada y la lidera el Plan de Cercanías recién presentado. Lleva 580 millones y un plazo de ejecución hasta 2025. Le siguen los 561 millones en los que estimó el plan de vías gijonés, a falta de concretar si asume o no la prolongación del soterramiento a La Calzada. Una respuesta parlamentaria a Foro situaba en 413,5 los millones programados para la conexión ferroviaria con la meseta, esto es, León-La Robla, terminar la variante y renovar la rampa. El capítulo de trenes lo completan 20 millones para equipar el soterramiento de Langreo en los próximos meses. En total, solo en esta área, van 1.574,5 millones.

Los trabajos anunciados en los accesos a El Musel, la autovía del suroccidente (A-63), la ronda de Oviedo, el tercer carril de la 'Y' y el desfiladero de La Hermida elevan el monto a cerca de los 2.000 millones. El presupuesto de este año reservaba 234,5 millones para los asuntos asturianos (incluyendo en la suma la vertiente vecina de la variante y León-La Robla). Hay proyectos que directamente se avanzan para ejecutar en la próxima legislatura.

El tiempo pondrá a prueba su palabra. De momento, el ministro no rehuye el envite y promete volver al menos una vez cada semestre para explicar sus avances. Sus catorce meses al frente de Fomento se ha traducido en ocho visitas a la región en las que ha ido descolgándose con inversiones, plazos y promesas.

La del martes será la novena. Es una frecuencia nunca vista en sus predecesores más inmediatos, aunque no del todo excepcional hoy. De la Serna saltó a la política nacional después de trece años bregándose como edil primero y alcalde de Santander después. La política municipal es la más cercana al ciudadano. A diferencia del diputado o el senador, el alcalde se tropieza a diario con sus votantes al comprar el pan o tomar un café, está acostumbrado a que le pidan explicaciones, a confiar las dificultades que encuentra a su paso. El cántabro procura ahora cultivar esa estrecha relación con todos los territorios bajo su gestión. Solo en la última semana, además de en Madrid se le ha visto en Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia y Santander. En todas partes desembarca con el mismo estilo. Facilita las ruedas de prensa, conferencias y entrevistas. Habla con aplomo de ingeniero, conoce de memoria en qué estado se encuentra cada expediente y obra. En caso de duda, procura tener cerca a sus colaboradores. Tiene por director de gabinete a Ángel Fernández, de ascendencia asturiana, con residencia en la región y jefe del equipo de Francisco Álvarez-Cascos en la secretaría general del PP. Basta una mirada para que le recuerde el número que el ministro estaba buscando con los ojos. Dicen que De la Serna no es de echar broncas, pero sí exigente y capaz de mantener en tensión a los suyos.

Que el grifo presupuestario se abra está facilitando otra de las marcas de la casa: avanzar buscando sintonías con el poder institucional local y regional, al margen de toda diferencia política. En Asturias se entiende bien con la alcaldesa gijonesa, Carmen Moriyón, de Foro, y con el consejero de Infraestructuras, el socialista Fernando Lastra. Con ambos trabajó antes y se ha encargado de dejarles participar e influir en proyectos de común interés. Es una entente que, también, se refleja en la factura.

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