«La inmunoterapia supone una revolución en el tratamiento del cáncer»

Juan Fueyo, en la Facultad de Medicina. / HUGO ÁLVAREZ
Juan Fueyo, en la Facultad de Medicina. / HUGO ÁLVAREZ

El neurólogo Juan Fueyo habla en la Facultad de Medicina de nuevas terapias menos agresivas con anticuerpos y virus que atacan el tumor

L. MAYORDOMO GIJÓN.

El ovetense Juan Fueyo Margareto, profesor e investigador en neurología y oncología en el M. D. Anderson Center de Houston, en Texas (EE UU), uno de los centros más prestigiosos del mundo en el tratamiento del cáncer, pronunció ayer una conferencia en la Facultad de Medicina de Oviedo -donde cursó los tres primeros meses de la carrera antes de mudarse a Barcelona- en la que habló de las nuevas terapias antitumorales que empiezan a abrirse paso.

Según explicó a EL COMERCIO, «estamos viviendo una revolución que nos va a hacer tratar a los enfermos de cáncer de una forma diferente. Es un cambio tan dramático como cuando Copérnico decide que no es la Tierra la que está en el centro del universo y el Sol el que gira alrededor de ella sino al contrario. Y esa revolución no es consecuencia de que se haya encontrado un nuevo fármaco sino de que hay una nueva idea de cómo hay que tratar a los pacientes». Es lo que se llama la inmunoterapia del cáncer.

En ella «no se usa quimioterapia ni radioterapia ni ningún fármaco específico contra el cáncer, sino anticuerpos, virus y fármacos que lo que hacen es decirle al sistema inmune 'tienes un cáncer y no lo sabías' y que éste sea quien elimine al cáncer», explica Fueyo. ¿Y eso cómo se consigue? «Dándole al paciente anticuerpos que activan los linfocitos para que éstos se encarguen de acabar con el tumor».

Es algo que empezó a estudiarse hace tiempo con pacientes con melanoma y metástasis. Tras recibir una infusión de estos anticuerpos, se comprobó que llegaron a sobrevivir más de diez años. Y con una muy buena calidad de vida. Sin sufrir efectos secundarios como la caída del pelo, los vómitos o la pérdida de peso y fuerza. El problema es que solo funciona con entre un 10 y un 20% de los pacientes. «Es algo en lo que tenemos que seguir trabajando», asume Fueyo, que apunta otro inconveniente: se detectó que en entre un 10 y un 20% de los pacientes en los que el tratamiento funcionó los linfocitos atacaban también a células sanas. «Ese componente de toxicidad es algo que hay que regular». Tras el tratamiento de los melanomas el pasado mes de agosto se aprobó en Estados Unidos el uso de la inmunoterapia, tratamiento al que se ha dado el nombre de Car-T Cells, para tratar leucemias. En octubre se dio el visto bueno para aplicarlo en caso de linfoma.

Medio millón de dólares

Tras alterar en el laboratorio los linfocitos, que se toman de la sangre del paciente, estas células del sistema inmunológico se reintroducen en el organismo a través de una infusión. Además de ser una técnica muy sofisticada, es excesivamente cara. Una dosis de ese suero cuesta ahora mismo medio millón de dólares. Y es posible que un paciente necesite más de una dosis para quedar libre de cáncer.

«Es un precio abusivo», reconoce el neurólogo asturiano que, no obstante, cree que su coste podría ser diez veces más bajo de aquí a los próximos cinco años, «sobre todo si se demuestra su eficacia».

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