Instituciones Penitenciarias investiga a los médicos que certificaron el deceso

O. SUÁREZ GIJÓN.

La Consejería de Presidencia -de la que depende el Instituto de Medicina Legal de Asturias- e Instituciones Penitenciarias han abierto sendas investigaciones a los tres médicos que certificaron el fallecimiento de Gonzalo Montoya Jiménez. Dos de los facultativos prestan servicio en la cárcel de Villabona y el tercer investigado forma parte del equipo de forenses del Anatómico Forense.

Las autoridades examinarán los protocolos que se siguieron para dar por muerto al preso, que al parecer podría estar en coma cuando no le apreciaron las constantes vitales.

Los familiares del reo señalan que entró en ese estado tras una ingesta masiva de barbitúricos con la intención de quitarse la vida. «Hace siete meses el chico intentó ahorcarse en la celda, está claro que en la cárcel no le vigilan ni le tratan bien. Le dan unas pastillas para los nervios pero no son suficientes, como no salga de ahí no va a haber otro milagro, acabará muriendo», asegura tajante su padre, José Carlos Montoya Montoya, patriarca de una extensa familia residente en el concejo de Avilés. «Llegamos a ir a la cárcel a recoger el certificado de defunción. Estaban cientos de familiares y amigos llorando la muerte del chaval y resulta que estaba vivo... pasamos de creer que era un milagro de Dios a estar convencidos de que es una negligencia médica muy grande», afirma el progenitor, que emite el siguiente del razonamiento: «Lo sacaron de la cárcel muerto y ahora que vuelve a estar vivo lo quieren meter a la cárcel otra vez, no hay derecho...».

La familia asegura que interpondrá una denuncia en los juzgados en los próximos días, mientras espera que Gonzalo se recupere.

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