«Intentó quitarse la vida con pastillas pero darlo por muerto fue una gran negligencia»

Familiares de Gonzalo Montoya Jiménez, con su padre José Carlos en el centro, ayer, en las puertas del HUCA. / ÁLEX PIÑA

La familia de Gonzalo Montoya, el preso que «resucitó» en la mesa de autopsias de la morgue, clama «justicia». Al despertar pidió un cigarro

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

¿Qué pasó para que al 'Chino' Montoya le diesen por muerto hasta tres médicos distintos? Instituciones Penitenciarias y el Gobierno del Principado han abierto sendas investigaciones para esclarecer las causas que llevaron a certificar la defunción de un preso de Villabona de 29 años que se despertó horas después en la sala de autopsias. El joven permaneció desde las 9 hasta las 12 del mediodía del domingo dentro de una bolsa en la morgue del Instituto de Medicina Legal. «Llegaron a marcarle en el pecho para hacerle la autopsia. Esto es un milagro, un milagro y una negligencia muy grande», considera la familia, que pasó de llorar la muerte de este avilesino residente en Ventanielles, Oviedo, a «rezar a Dios» para que salga adelante.

Según señala su padre, José Carlos Montoya, «llegó a esa situación al intentar suicidarse con pastillas». Fue encontrado sentado en una silla en su celda del módulo ocho del centro penitenciario a primera hora de la mañana del domingo, durante el recuento. Tanto el médico que salía del turno de noche como el que entraba de mañana -ambos con más de 30 años de trayectoria profesional- certificaron la defunción al no apreciarse signos vitales.

Lo mismo ocurrió con el facultativo médico de la comisión judicial que se personó en la cárcel de Asturias para autorizar el levantamiento del presunto cadáver. A vista de los tres médicos estaba muerto. No le encontraron el pulso y tampoco respondió a la prueba de la luz en las pupilas, a lo que se sumaba una temperatura corporal muy baja.

Fuentes próximas al caso descartan que se tratase de un episodio de catalepsia

Aunque en un primer momento, una vez «resucitado», los médicos creyeron que podría tratarse de un caso de catalepsia, fuentes próximas al caso señalan ahora que no se dan las circunstancias para el diagnóstico de esa patología, con una prevalencia muy baja entre la población. Las pruebas posteriores realizadas al paciente apuntan a que sufrió una sobredosis por barbitúricos, acompañada de una severa hipotermia que enmascaró los signos vitales del joven.

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Después de varias horas en el depósito de cadáveres del Instituto de Medicina Legal, de Oviedo, y cuando ya lo tenían desnudo sobre la mesa de autopsias, 'El Chino' Montoya recobró el conocimiento, para pasmo del personal que se preparaba para abrir el muerto para conocer las causas del fallecimiento. «Primero empezó a roncar y luego abrió los ojos», explican sus familiares, que ya han puesto el asunto en manos de un abogado. «Esto no puede quedar así, somos gitanos pero no somos tontos. Es una negligencia, sino llega a ser porque le tenían que hacer la autopsia le hubiesen enterrado vivo. Pedimos Justicia...», dice José Carlos Montoya.

Fumar y comer

El joven fue llevado en ambulancia a la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). «Cuando despertó lo primero que nos pidió fue un cigarro y algo de comer», señala el padre, que abunda en que «el pobre tiene ahora neumonía por haberlo metido tantas horas en el frigorífico de la morgue, no hay derecho». La buena evolución médica del preso al que dieron por muerto podría hacer que a lo largo del día de hoy sea trasladado a una habitación en la planta del hospital. Cumple condena de tres años de prisión por el robo de cobre.

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