Investigan por omisión de socorro al hermano del vecino de Cangas del Narcea ahogado

Investigan por omisión de socorro al hermano del vecino de Cangas del Narcea ahogado
Los bomberos del Principado en el momento del rescate del cadáver en el puente del Infierno, en Cangas del Narcea. / B. G. H.

La autopsia recoge que no había en el cuerpo signos de violencia y todo apunta a que su muerte fue accidental

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

A orillas del río Narcea aparecía a última hora de la tarde del miércoles el cuerpo sin vida de Onésimo González, vecino de 43 años, natural del pueblo cangués de Llano, cuyos vecinos echaron en falta hace quince días. La autopsia reveló que su muerte fue por ahogamiento y que su cuerpo no presentaba signos de violencia. Según indicaron fuentes de la Guardia Civil, todo indica que su muerte fue accidental.

No obstante, el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Cangas del Narcea mantiene abiertas diligencias. Investigan al hermano del desaparecido por un delito de omisión del deber del socorro. Éste dijo haberlo visto pescando en la roca que se encuentra frente a la vivienda que ambos compartían en el pueblo. De hecho, los vecinos contaban que les había contado que él mismo habría visto caer a Onésimo González al río Narcea. Una de las vecinas, María Luisa Rodríguez, relataba a este diario que le había reprochado no haber dado la voz de alarma.

La búsqueda de Onésimo González se iniciaba el pasado 6 de abril, cuando el Instituto Armado tuvo constancia de la desaparición del vecino. Sus vecinos lo echaron en falta, indicando que la última vez que lo vieron pudo haber sido el 28 de marzo. En la roca donde su hermano dijo haberlo visto pescando se encontró un bote de cristal con las lombrices que utilizaba de señuelo. Río abajo, a apenas 300 metros de su casa, la tarde del lunes hallaba la Guardia Civil la caña de pescar que los vecinos confirmaron que pertenecía a Onésimo González. Todo ello reforzaba la hipótesis de que este vecino se había caído al río Narcea cuando pescaba, motivo por el que se centró la búsqueda en el cauce de este río.

Ayer sus vecinos lamentaban el final de Onésimo González. «Me da mucha pena. Era buena persona. Se relacionaba con todo el mundo», relata Ana María González, que vivió con incertidumbre la búsqueda.

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