«El MIR mide conocimientos, no dice quién es buen médico y quién no»

«El MIR mide conocimientos, no dice quién es buen médico y quién no»
Jaime Baladrón (con jersey granate) posa con algunos de los alumnos que prepararon el último examen MIR en su academia. / MARIO ROJAS
Jaime Baladrón, cirujano maxilofacial y director del Curso Intensivo MIR Asturias

«La única forma de disminuir el impacto del azar sería realizar un conjunto de pruebas y obtener la media de ellas. Es lo que hace EE UU»

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

Jaime Baladrón (Bilbao, 1963), licenciado en Medicina por la Universidad de Oviedo en 1987, especializado en Estomatología y en Cirugía Maxilofacial (esta última en Valladolid) puso en marcha hace treinta años la academia de preparación del examen MIR más famosa del país. El próximo mes de julio recibirá el premio Amuravela de Oro que acaba de concederle Amigos de Cudillero por haber hecho de Asturias un referente internacional, en lo científico y académico.

-¿Qué supone este reconocimiento?

-Una enorme sorpresa y un gran honor que traslado a los que realmente lo merecen: las personas con las que colaboro y los alumnos con los que trabajamos.

-Usted, ¿cómo preparó el MIR?

-Al acabar tercero, mi profesor de Patología General en la Universidad de Oviedo, el doctor Cortina, me recomendó presentarme al equivalente al examen MIR americano (USMLE). Aquello fue el inicio de todo. Le hice caso y comencé a preparar ese examen el verano entre quinto y sexto de Medicina. Al acabar la carrera, empecé a preparar el MIR con Belén Aldecoa, amiga y compañera de colegio con la que llevaba estudiando y preparando los exámenes de todos los cursos de Medicina.

-¿Qué materiales utilizaban?

-Estudiábamos en su casa y para prepararnos usábamos los libros y apuntes de la carrera, resúmenes preparados por compañeros mayores que ya se habían examinado del MIR y todos las preguntas de test que pudimos reunir para entrenarnos diariamente. Pasábamos el día estudiando, haciendo test. En ocasiones quedábamos con otros amigos y compañeros de clase para hacer un simulacro de la prueba, utilizando exámenes MIR de convocatorias anteriores. Con esa preparación nos presentamos en seis meses a tres pruebas, el examen de acceso a la Escuela de Estomatología, el MIR y el examen americano.

-Y después de aprobar, junto con Belén Aldecoa, se dedicaron a ayudar a otros. Fue así como nació su academia hace ya treinta años. ¿Cómo fueron aquellos inicios?

-Fue una época de mucho trabajo, pero también de mucha ilusión. Nos examinamos a finales de enero y en marzo presentamos un proyecto al entonces presidente del Colegio de Médicos, el doctor Jorge Valdés Hevia. Ese mismo mes comenzamos el Curso MIR para intentar ayudar a los compañeros que se presentarían al examen al año siguiente.

-¿Y qué tal les fue a sus primeros alumnos?

-En los 80 la proporción de médicos presentados y plazas convocadas era muy desfavorable. El 35% de los presentados de la primera promoción consiguió superar la prueba.

-¿Funcionan las sedes de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Pamplona con el mismo éxito que la asturiana o prefieren venir a Oviedo?

-Desde aquí retransmitimos las clases, de lunes a sábado, a las sedes de las otras ciudades. En ellas se proyecta en directo la misma imagen que están viendo los alumnos de Oviedo, en formato multimedia. Es la solución que encontramos para que todos tengan el mismo calendario, los mismos profesores y la misma preparación, estén donde estén. De todos modos, sí, el grupo más numeroso sigue matriculándose para venir a Oviedo los últimos siete meses de preparación.

-Por cierto, lo hacen desde todas las partes del mundo. ¿Cuántas nacionalidades han pasado por el curso en estos años?

-En los últimos diez años hemos tenido alumnos de cincuenta nacionalidades distintas. Hasta de Japón.

-¿Cuántos alumnos suman en total y de éstos, cuántos han podido escoger plaza?

-En el periodo 1988-2016, fueron 34.927 los médicos que realizaron el curso y se presentaron al MIR. De ellos, 28.084 pudieron escoger una plaza MIR. El 80,4%. Hasta que el ministerio no publique las listas de resultados provisionales, el martes, y concluyan los actos de elección de plaza, en mayo, no podremos conocer los resultados de la última promoción, la de los de los 2.000 alumnos que se presentaron el 10 de febrero.

-¿Tienen lista de espera?

-Sí. La mayoría de nuestros alumnos escogen empezar a prepararse durante el último curso de Medicina. En nuestra sede principal, en Oviedo, ya no quedan plazas para el curso que comienza en septiembre.

-El consejero de Sanidad cree que hay que aprovechar a los muchos alumnos de su academia, animarles a que realicen la residencia en Asturias, para así paliar la escasez de profesionales por ejemplo en medicina de familia.

-Bueno, muchos alumnos conocen Asturias durante los siete meses del curso intensivo, se enamoran de la tierra y valoran quedarse aquí para hacer la residencia...

-¿Qué no está haciendo bien? ¿Por qué hay falta de médicos?

-No soy experto en demografía sanitaria, por lo que no puedo decirle. Lo cierto es que más que un mercado de trabajo, en medicina hay micromercados, diferentes para cada especialidad y lugar. Por lo que he podido leer, también influyen los cambios en la población a atender y renta disponible.

-Ante la inminente jubilación de profesionales y las dificultades para encontrar relevo, qué hace falta. ¿Que la facultad admita más alumnos? ¿Qué se convoquen más plazas MIR? ¿Mejores contratos y sueldos para residentes y médicos?

-Son problemas multifactoriales, sin una sola solución milagrosa y que deberán ser abordados desde diferentes ángulos para intentar disminuir su impacto. Sí puedo decirle que el 'numerus clausus' para acceder a las facultades de Medicina en España, que permaneció estancado durante décadas, comenzó a aumentar gradualmente a partir de 2006. Como consecuencia de ello, cada año se presenta al MIR un número mayor de recién egresados, que son el subgrupo que tiende a sacar mejor resultado en la prueba. Esto explica que cada año se vuelva más difícil y exigente sacar un número de orden por debajo del 3.000, que da acceso a poder elegir 39 de entre las 44 especialidades ofertadas por el ministerio.

Separar, discriminar

-¿Qué sensaciones predominan entre su alumnado ante las notas?

-Como los últimos años, la prueba ha resultado muy dura y exigente. Hay muchos médicos muy bien preparados entre los presentados y todos quieren el mejor resultado posible. El objetivo del MIR no es decir quién es buen médico y quién no. La función del MIR es separar, discriminar, el conocimiento médico de los más de 13.000 presentados, el mismo día, a la misma hora, medido con la misma prueba, en toda España. En el resultado individual intervienen el alumno, la Universidad y país donde realizó la carrera de medicina, el centro donde se preparó y el año en el que se presenta. Y no tiene nada que ver la dificultad de obtener un número 3.000 ahora que en la década anterior. Y, como en todo en la vida, también interviene la suerte y la gestión de las emociones durante la prueba. Me duele cada caso que conozco de médico bien preparado que, por uno u otro motivo, no consigue expresar su conocimiento en el examen.

-¿Lo modificaría?

-La única forma de disminuir el impacto del azar sería no realizar una única prueba, sino un conjunto de ellas, y obtener la media de todas para cada aspirante. Una única medición puede no ser precisa individualmente. Es lo que hacen en el MIR americano.

-Se estima en siete millones de euros el beneficio económico para Oviedo derivado del funcionamiento de la academia. Igual acaban dándole su nombre a una calle...

-El premio, como ya dije antes, se lo merecen los alumnos y el personal del curso con el que tengo la suerte de poder trabajar.

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