Javier Fernández: «Yo ni nombré ni debía vigilar a los condenados del 'caso Renedo'»

Fernández, escuchando en la bancada socialista. / MARIO ROJAS
Fernández, escuchando en la bancada socialista. / MARIO ROJAS

El presidente recuerda que suspendió de militancia a Iglesias Riopedre «de forma rápida y contundente porque no tenía miedo»

R. MUÑIZ OVIEDO.

Desde que el 1 de septiembre la Audiencia Provincial divulgara el fallo del 'caso Renedo' sobre una trama de corrupción, el presidente del Principado, Javier Fernández, tuvo una agenda con varios discursos pero vacía de ruedas de prensa, entrevistas o debates parlamentarios. Las peticiones del PP, Podemos o Foro para que analizara la condena del exconsejero José Luis Iglesias Riopedre, la exdirectora general María Jesús Otero, la funcionaria Marta Renedo y dos de los empresarios más señeros de la región fracasaron hasta ayer. La Junta General retomaba, tras casi un centenar de días, las preguntas al presidente y la oposición aprovechó la ocasión para forzarle a hablar.

«Yo ni nombré desde la secretaría general del partido a los responsables sentenciados, ni me correspondía vigilarlos», expresó. «Lo que me correspondía era actuar y en cuanto lo supe actué rápido y contundente», añadió. Lo hizo poniendo «de manera inmediata fuera de la organización a las personas implicadas» porque «no tenía miedo ni a lo que supieran ni a lo que dijeran». Las palabras remiten al 25 de enero de 2011. Asturias se despertó aquel día con la noticia de la detención de Iglesias Riopedre, el consejero de Educación que había dimitido medio año antes. Tras una década de bicefalia, Fernández había dado el paso y ya era el candidato socialista a la presidencia del Principado, en unas elecciones para las que faltaban cuatro meses. El arresto del exconsejero sacudía una campaña ya alterada después de que Francisco Álvarez-Cascos abandonara el PP para liderar Foro. En ese escenario, Fernández convocó a la prensa aquella mañana para marcar posición. «No nos corresponde a nosotros, ni a mí, defender la honorabilidad y el nombre de esas personas detenidas; que lo hagan ellos con la presunción de inocencia que establecen las leyes de este país», aseguraba. Ordenó la suspensión de militancia temporal de Riopedre y reconoció que los hechos conocidos eran «serios y graves», pues de ellos se deducían «unas presuntas conductas en clave de beneficio personal». Seis años y medio después, Fernández se refirió ayer a aquel cortafuegos.

La presidenta de Foro, Cristina Coto, le describió ayer como «un presidente bajo sospecha por sus silencios en el mayor caso de corrupción de la historia de Asturias porque considera que el concepto de responsabilidad política es solo para los demás». Le dijo además que «no es creíble que usted no se enterara de nada de lo que sucedía, porque además recibió obsequios de la trama».

El presidente lamentó que Foro «no viera cumplidas sus expectativas» con la sentencia, que consideró «contundente». Recordó Fernández que se ha presentado ya a tres elecciones desde que estalló el escándalo y aludió a Álvarez-Cascos. El exsecretario general de los socialistas aseguró que con su tesorero hablaba de donativos y financiación mientras que apostilló que el expopular dijo en el juicio «que con el señor Bárcenas hablaba de toros, arte y fútbol». Coto protestó airadamente, al entender que aquello era «un impresentable acto de cobardía» al mentar a quien no está en la cámara para replicar. El presidente de la Junta le señaló que no estaba en el turno de palabra y mandó continuar el pleno.

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