Los jueces ven «sobredimensionadas» las investigaciones y lenta la vía penal

Presidentes de dieciséis tribunales superiores tachan los procesos de «desestructurados» y lamentan que sean «un anticipo del juicio oral»

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO.

Las reglas que siguen los jueces para investigar los delitos chirrían tanto que hasta los propios magistrados levantan la voz. Ha ocurrido en la reunión que mantuvieron durante tres días en Oviedo los presidentes de dieciséis tribunales superiores de justicia autonómicos. Este tipo de citas sirven para analizar la situación del estamento, y esta vez, en las conclusiones, se ha incluido un varapalo al proceso penal.

«Reiteramos la necesidad de modernizar» este sistema, declaran. Piden una «transformación profunda» que deje atrás su actual modelo, «lastrado en su funcionamiento y con una exasperante lentitud en multitud de asuntos», agregan. A ojos de los magistrados, el proceso penal actual es «desestructurado» e «incompatible con las exigencias de celeridad y eficacia, lo que ocasiona a la postre una gran insatisfacción entre los ciudadanos, entre los propios afectados por el proceso, incluso entre los propios jueces y fiscales».

Entre los errores apuntan que «se solapan las labores de jueces y fiscales, ambos habilitados para asumir las distintas fases del proceso penal». Otra debilidad es que «no se define con claridad la línea divisoria entre las funciones instructoras y de enjuiciamiento». A consecuencia de ello «se ha sobredimensionado la fase de instrucción hasta el punto de convertirse en una anticipación del juicio oral, cuando debiera reconducirse tan solo a un espacio de acopio del material imprescindible para tomar criterio sobre la formulación de la acusación».

Es más, «muchos de los asuntos no necesitan instrucción y merecen un juicio directo y rápido que, hoy en día, es prácticamente inviable y difícil de ofrecer». Entre las herramientas para agilizar los trámites, reclaman la necesidad de potenciar la conformidad entre acusados y acusaciones. «Está infrautilizado y debe abordarse en modo y contexto procesal distinto al que habitualmente estamos acostumbrados», recogen las conclusiones, leídas ayer al cierre de las jornadas por Ignacio Vidau, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).

Su decálogo demanda una «reforma del sistema de justicia», y critica el expediente digital promovido por el ministerio por responder a «una implantación tan ambiciosa como improvisada». En el cierre de las jornadas participó el titular de Justicia, Rafael Catalá, quien acogió con interés las reflexiones si bien del expediente digital dijo que «otra cosa tendrá, pero improvisado después de quince años, no». El ministro anunció la aprobación de un real decreto para crear 89 nuevos órganos judiciales, uno de ellos en Asturias.

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