«Ni la insulté ni le pegué, solo fui a por mi hijo a la sidrería porque ella estaba bebida»

«Ni la insulté ni le pegué, solo fui a por mi hijo a la sidrería porque ella estaba bebida»
Tapada con una carpeta, la expareja de Javier Ledo en el juicio celebrado en Avilés en el que él declaró por videoconferencia. / MARIETA

Javier Ledo, en prisión preventiva por la muerte de Paz Fernández Borrego, negó ayer en un juicio haber maltratado a una de sus exparejas

OLAYA SUÁREZ AVILÉS.

«Ni le pegué ni la insulté, solo fui a por mi hijo porque llevaba en una sidrería seis horas y su madre estaba bebida; me enteré porque ella estaba cada poco tiempo poniendo fotos en el Facebook bebiendo sidra tras sidra». Javier Ledo Ovide declaró ayer por videoconferencia desde la cárcel leonesa de Mansilla de las Mulas como acusado de malos tratos a su excompañera sentimental, M. I. S., también procesada, en su caso por injurias leves. La vista se celebró en el juzgado de lo Penal número 2 de Avilés. Los hechos sucedieron en febrero de 2017 en una sidrería de Navia.

La fiscal solicita para Ledo Ovide una condena de dos años de cárcel. El hombre se encuentra en prisión preventiva desde marzo como presunto autor del crimen de la gijonesa Paz Fernández Borrego, cuyo cadáver apareció flotando en el embalse de Arbón (Villayón) días después de su desaparición. En la declaración prestada ante el juez, aseguró que «ni ese día ni nunca» agredió a su excompañera sentimental ni la insultó. «Cuando le dije que el niño se tenía que ir a casa, que no eran horas, ella me empezó a insultar, a llamarme 'hijo de puta' y de todo, fue entonces cuando llamé a mi hermana para que viniese a ver si podía hacer algo», explicó. La hermana, que declaró en calidad de testigo, confirmó la versión de Javier Ledo y manifestó que su excuñada «estaba perjudicada». Finalmente, consiguieron llevarse al menor, que por entonces tenía dos años, a casa de sus abuelos.

También compareció en calidad de testigo un agente de la Guardia Civil que se encontraba en el cuartel de Navia el día de los hechos, el 3 de febrero de 2017. Relató que la mujer «se personó en el cuartel y dijo: 'Detenedme que soy una mala madre». A su juicio, «estaba bajo la influencia de bebidas alcohólicas, estaba alterada y tenía cambios de humor, estaba hablando normal y de pronto empezaba a decirme que me iba a tirar todo lo que tenía encima de la mesa».

«Soy una mala madre»

Poco después, se presentaron en las dependencias de la Benemérita Javier Ledo y su hermana «para dejar las llaves de la casa de Navia para que la mujer no durmiese a la intemperie». «No solemos hacer de intermediarios en esa situación, pero como ella parecía no estar bien e incluso deambulaba por la playa con ideas autolíticas, les permití que dejasen allí las llaves».

La excompañera de Ledo se acogió a su derecho a no declarar. También ella está acusada en el mismo procedimiento por un delito leve de injurias por insultarlo a él. El caso quedó visto para sentencia. El procedimiento judicial del crimen de Paz Fernández Borrego continúa en fase de instrucción.

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