De ladridos y besos de agradecimiento al público

Integrantes del proyecto coral Voces Blancas del Conservatorio de Música del Nalón, que abrió y cerró el acto de entrega de las Medallas de Asturias en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.
Integrantes del proyecto coral Voces Blancas del Conservatorio de Música del Nalón, que abrió y cerró el acto de entrega de las Medallas de Asturias en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. / ÁLEX PIÑA

Buena parte de los asistentes aplaudió en pie la entrega de la distinción a la Unidad Canina de Rescate

L. M. / G. P. OVIEDO.

Compartieron protagonismo con los homenajeados en esta trigésimo segunda ceremonia de entrega de las Medallas del Principado y, junto con sus guías, fueron sin duda de los más ovacionados de la tarde. 'Bruce', 'Kira', 'Bruji', 'Black', 'Ira', 'Zoe', 'Mini' y 'Yuna', ocho de los quince perros que integran la Unidad Canina de Rescate de Asturias acudieron ayer al auditorio para recibir un premio que les reconoce el haber participado en centenares de operaciones de búsqueda y rescate. Dentro y fuera de Asturias. Allá donde sean requeridos. Incluso en el extranjero. Entre el público, además de familiares y amigos de los voluntarios que en la actualidad integran esta organización sin ánimo de lucro adscrita al Servicio de Emergencias del Principado se encontraban varios miembros de otras unidades caninas de toda España. Todos en pie aplaudieron con entusiasmo el momento en que sus compañeros recibían la Medalla de Plata y el título conmemorativo. Instantes antes, uno de los canes había motivado la sonrisa general del público al emitir varios ladridos cuando reconoció, en el vídeo que se estaba proyectando en ese momento, la voz de Agustín Ortal, presidente de la Unidad Canina de Rescate.

Destacados fueron los gestos de cariño entre los premiados en esta edición. Los representantes de la red de centros de Atención Primaria de Asturias unieron sus manos y las elevaron al cielo en señal de agradecimiento tras recoger la Medalla de Plata. Y el merecedor de la máxima distinción, la de Oro, el empresario asturmexicano Plácido Arango Arias, hijo predilecto del Principado y de Salas -concejo del que era originario su padre- simuló besar la medalla y lanzar el beso al público en sincero agradecimiento por un premio que, no ocultó, es «una alta honra».

La ceremonia, más breve que otros años -en parte porque el número de Medallas de Plata era la mitad que en la edición de 2016 y en parte por lo contenido de los discursos- fue abierta y cerrada con las interpretaciones de las jóvenes del proyecto vocal Voces Blancas del Conservatorio de Música del Nalón. El broche, el himno de Asturias, fue entonado junto con el público en pie.

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