El Principado asume que los residuos «son un gran problema» y pide ayuda a los ayuntamientos

Los alcaldes y ediles, ayer, atendiendo las explicaciones de una mesa en la que estaban Santiago Fernández (Cogersa), el viceconsejero Benigno Fernández Fano, el consejero Fernando Lastra, Ignacio García Palacios (Facc) y el director general Manuel Gutiérrez. / MARIO ROJAS

El Principado reta a los ecologistas a plantear «alternativas sensatas» para cumplir la ley que manda reciclar la mitad de la basura en 2020

RAMÓN MUÑIZ OVIEDO.

Publicidad, subida de tarifas, multas, educación en las escuelas. Todo está abierto al debate para lograr que Asturias cumpla una ley dictada en 2011, y que reproduce un mandato de la UE: hay que llegar al año 2020 reciclando el 50% de la basura que sale de las casas y comercios. «En Navia somos los segundos en Asturias y estamos al 16%, así que hasta alcanzar ese 50% hay mucha tarea por delante», expresó Ignacio García Palacios, regidor naveto y presidente de la Federación Asturiana de Concejos (Facc). Lo dijo antes de una reunión convocada ayer por el consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra, a la que invitó a todos los alcaldes para analizar la cuestión.

«Hay que hablar claro a los ciudadanos, este es un gran problema de Asturias», dijo. El remedio que propone su departamento es un nuevo plan de residuos a aplicar de aquí al año 2024 y en el que, por primera vez, el Ejecutivo regional renuncia al polémico proyecto que ha monopolizado el debate sobre los desperdicios en la última década: la incineradora.

Descartado el horno, el foco se ha puesto en esa exigencia del año 2020. El borrador del plan, que ayer presentó a los munícipes, tiene por meta «el compromiso con el reciclaje, reducir la bolsa negra y aumentar los residuos clasificados», subrayó. Plantea inversiones por valor de 118 millones, aumentar la tarifa desde los actuales 24,28 euros por habitante al año hasta el entorno de los 32 o 38,95 euros y pone serios deberes para todos.

En tres años, el 18% de los desperdicios que sacan a la calle los gijoneses deberían ser sobras de la comida depositadas en el contenedor marrón. A Noreña se le impone llegar al 21%. En Oviedo 17 de cada 100 kilos tendrían que ir a ese contenedor mientras a Avilés se le pide un kilo más.

La batalla del fregadero

«Todo este plan nace debajo del fregadero, tiene que haber ahí un trabajo de selección, el auténtico reciclaje; si eso no funciona todo lo demás se cae», consideró Palacios. «El objetivo legal sabemos que es difícil estando donde estamos», asumió el titular de Medio Ambiente, quien por ahora ni descarta ni respalda la necesidad de imponer multas al que no coopere.

«Es complejo lograr el objetivo con las medidas que sean, no solo con las coercitivas, que no necesariamente tienen que ser las más eficaces», advirtió. Fernando Lastra admite que «puede ser conveniente recurrir en alguna medida a la obligatoriedad», aunque prefiere no apostar directamente por las sanciones. En estos momentos, asegura, «todo el elenco de medidas está abierto al análisis y hay que hacerlo con apertura de miras». Otros lo tienen más claro. «Desgraciadamente, y es solo una reflexión, hay 800 personas que dejaron de morir por las multas que metió la DGT a quien no llevara cinturón; el que quiera entender que lo entienda», deslizó el presidente de la Facc.

El consejero hizo ayer un canto a los ayuntamientos, para que se «comprometan» con el reciclaje, pero también lo extendió a los ecologistas que han anunciado su oposición al plan, al entender que sigue apostando por quemar basura. «Les llamo a aportar alternativas, estamos abiertos a incorporar las que sean sensatas, razonables y útiles», invitó.

Por decisión de la consejería, la reunión con los ediles se realizó sin presencia de los medios de comunicación. Al término del encuentro la alcaldesa Amelia Fernández, de Carreño, valoraba que el nuevo modelo «desiste de la incineradora, una instalación cuestionada por parte del vecindario». José Luis Garrido, edil castrillonense, advirtió de que en su municipio ya se puso el contenedor marrón y buzoneó a la ciudadanía, «pero el resultado es escaso», por lo que pidió respaldo autonómico para nuevas campañas de concienciación.

Su compañero en IU, el edil de Carreño Ángel García, mostró sus recelos por el acuerdo suscrito por la consejería con Hunosa para usar la térmica de Pereda para quemar basura. «Dicen que es un protocolo de intenciones, pero nos parece una idea muy romántica que no resulta viable en los próximos cinco o diez años», afeó.

«Hablan de una subida de tarifas muy considerable, que repercutirá en los vecinos, pero es verdad que algo hay que hacer», reconoció María Salomé Samartino, regidora de Caravia por el PP. «Lo que nos quedó claro es que o reciclamos o reciclamos; que vamos a tener que pagar más y que si no reciclamos, la subida será mayor», resumió el alcalde de Santa Eulalia, Marcos Niño.

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