«Cuando sea libre, el asesino de mi hija será mi vecino»

«Cuando sea libre, el asesino de mi hija será mi vecino»

Loli Prieto, madre de Desireé, asesinada en 2006 por su ex, reclama «una oficina única» de atención a las familias | Su exyerno también intentó matar al nieto que ha criado ella. «En 2021 acaba su primera condena. Esperamos que siga en la cárcel»

CHELO TUYA GIJÓN.

Es una mujer de armas tomar. En su juventud fue campeona de Asturias de tiro. El sábado, después de un paréntesis largo, los once años que lleva llorando a su hija y peleando por darle un futuro a su nieto, volverá a competir. Eso sí, lo hará después de participar en los actos que organiza el Ayuntamiento de Gijón con motivo del 25N, el Día Internacional contra la violencia de Género.

Loli Prieto es una voz fija en esa cita en la que, además de un manifiesto contra esta lacra, se leen los nombres de las mujeres víctimas de la violencia machista. En 2006, entre los 69 nombres sonó el de su hija. Desireé Prieto fue degollada el 13 de julio por su expareja. Él intentó, además, matar al hijo de ambos, un bebé al que dio por muerto. Después, se hizo unos cortes superficiales en las muñecas.

«Sigue en la cárcel. Estará, al menos, hasta 2021. Luego espero que no salga, porque tiene la condena de mi hija pendiente. Y, después, una orden de alejamiento de mi nieto». Pero, cuando quiera que ese proceso concluya, Loli Prieto sabe que «el asesino de mi hija será mi vecino». Porque pese a que ella se mudó muy lejos del barrio de ambos, él podría residir en una calle cercana a su nuevo domicilio. «Su casa fue subastada y sabemos que tiene familia aquí al lado».

Un panorama futuro que dibuja un presente igual de incierto. Porque, «las familias de las víctimas nos sentimos desprotegidas. Deberían avisarnos, de forma oficial, de todos los movimientos que los asesinos hacen desde la cárcel. Yo tengo información de forma extraoficial, pero podría pedir un permiso y yo no saberlo».

Como también reclama una «oficina única de atención», en la que las familias de víctimas mortales de violencia machista «tengamos a nuestra disposición toda la información necesaria: asesoramiento psicológico, legal, las ayudas a las que tenemos derecho... Todo».

Una oficina que siempre ha querido poner en marcha ella, tras darse cuenta del calvario burocrático y judicial que sigue al calvario sentimental de perder a una hija. Porque con la condena a prisión del asesino, recuerda, «no acaban los problemas». En su caso, «tuve que pleitear con él, porque desde la cárcel me quería quitar la custodia del bebé. Todo para no pagarle la pensión de alimentos», cuenta.

«Los menores están en riesgo»

Una pensión que el bebé, hoy un adolescente, no logró «hasta que su padre estaba en la cárcel, porque nunca le había pasado ninguna cantidad a mi hija. Y siguió sin querer hacerlo tras matarla». Precisamente, los menores se han convertido en su obsesión. «En lo que va de año han sido asesinados ocho hijos o hijas de víctimas de malos tratos. El problema está en que no se cree a las madres, no se las protege cuando denuncian». Prieto pide, además, «educación en igualdad». Mientras llega, prepara en Montevil, con apoyo de la asociación vecinal, «un taller de defensa personal para víctimas».

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