Los libreros asturianos amenazan con un boicot a las editoriales de libros de texto

Rafa Gutiérrez, en su librería 'La buena letra', en Gijón, con libros de texto y material escolar. / A. FLÓREZ
Rafa Gutiérrez, en su librería 'La buena letra', en Gijón, con libros de texto y material escolar. / A. FLÓREZ

Critican que «venden más barato a los colegios» y urgen al Principado un precio único para los manuales que se compran con las ayudas públicas

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Desde el curso 2015-2016, la ayuda de 105 euros que reciben los alumnos de centros públicos e institutos para la compra de libros es gestionada por los propios centros, que son quienes se responsabilizan de su adquisición. Los alumnos utilizan dichos manuales y, una vez acabado el año escolar, los entregan, formándose así un banco de libros que permite el intercambio entre estudiantes. El presidente de la Asociación de Librerías de Asturias, Rafa Gutiérrez, asegura que el colectivo «nada tiene en contra de este sistema». Con lo que no está de acuerdo es «con las reglas para la compra, porque no son iguales para todos» y de ello culpa directamente a las editoriales: «No están jugando limpio».

Explica que «bajan el precio a los colegios e institutos, mientras que nosotros no contamos con esos descuentos». Con esta forma de actuar, ve lógico que los centros públicos decidan adquirir directamente los ejemplares a las editoriales en vez de comprarlos en librerías o centros comerciales. «Si con 105 euros pueden adquirir seis libros en vez de tres, es comprensible. Quieren sacar el máximo rendimiento para que el alumnado disponga de más ejemplares». Pero las librerías, subraya, «no compiten en igualdad de condiciones».

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El colectivo ya ha expuesto esta situación a la Consejería de Educación. Fue en una reunión que mantuvieron en mayo, antes de finalizar el anterior curso escolar, y en ella le pidieron que el precio de los manuales que se financian con el dinero de la Administración sea el mismo, se compre en colegios o en librerías. Creen que, de esta manera, se volverá al canal de compra tradicional, al de las librerías en el barrio más cercano al centro educativo. Así ha ocurrido en Andalucía, explica. En esta comunidad -donde la gratuidad de los libros de texto es ya una realidad- existe un precio unitario.

«Al ser la Junta la que compra los manuales y el precio no ser un factor que influya en la decisión de elegir dónde se compran los libros, la adquisición se hace a través de librerías». Asegura que, de lo contrario, «la venta del libro escolar desaparecerá poco a poco de nuestros establecimientos y las editoriales venderán cada vez más a los centros». Pero hace una advertencia: «Llegará un momento en el que las editoriales se hagan con el monopolio y los descuentos que les aplican desaparecerán. Pondrán el precio que quieran».

Sostiene que este no es un problema único en Asturias, sino que está extendido por todo el país y la suya es una reclamación por la que está luchando el gremio de libreros. Apunta que la consejería que dirige Genaro Alonso se ha comprometido «a valorarlo» y esperan tener una respuesta en estos primeros meses de curso.

Confía en que su petición sea atendida. Al fin y al cabo, indica, «es una decisión política». Pero lograrlo, admite, «es difícil porque, precisamente, los políticos, sin echarles nada en cara, nunca van a querer meterse de lleno en un problema donde el mensaje que llega a la opinión pública es: 'Si se vende en los colegios, es más barato; si se vende a través de librerías, sale más caro». Pero de lo que se trata, señala, es de «pelear para que algo que es para toda la comunidad educativa no sea más caro».

A expensas de respuesta, hay algo que las librerías podrían hacer y es, dice, «boicotear a las editoriales que nos están ninguneando durante dos, tres meses no volviendo a trabajar con ellas durante el resto del año. Suelen hacernos un descuento y, en esta ocasión, hay algunas que ya nos han recortado un 5%. Con los márgenes tan pequeños que dejan estos manuales, prácticamente supone lo comido por lo servido y no resulta rentable pedir libros de determinadas editoriales». Teme que si este año ha sido así, «el año que viene sean más».

Entre 110 y 250 euros

Otro de los asuntos que se trataron en la reunión con la Consejería de Educación es la compra directa de libros a las editoriales por parte de las Asociaciones de Padres y Madres para conseguirlos a menor coste. «La consejería no supo determinar su legalidad o no», cuando el gremio insiste en que hay que tener licencia para ello como ya tienen algunos centros concertados.

En cualquier caso, al margen de las discrepancias, la asociación dice entender los motivos: «El precio del libro es caro y podría ser más barato». Los libros para este curso escolar han subido entre un 3% y un 4%, «subida que determinan las editoriales», algo que equivale a un euro más por ejemplar. «Me parece una subida innecesaria». Llegados a este punto, aclara que «los libros de la enseñanza obligatoria, los de Primaria y Secundaria, tienen un precio libre, mientras que los de Infantil y Bachillerato tienen un coste fijo. «Da igual donde los compres, porque el precio está regulado por ley y tiene un descuento del 5%».

En cada circular de curso, la consejería recomienda no cambiar los libros en al menos cuatro años. Y, según Rafa González, se está cumpliendo, aunque hay colegios e institutos que sí deciden cambiar de editorial. «El precio de los lotes varían según los ejemplares que pida el centro, que es el prescriptor». Así, sostiene, que en Infantil el precio medio puede rondar los 110 euros; en Primaria estaría cercano a los 200, y en Secundaria, llega a los 250. Familias consultadas, como un matrimonio cuyos hijos estudian Primaria en el colegio Begoña de Gijón, han pagado 221 libros por los libros de tercero de Primaria y 185, por los de sexto. En el caso de una pareja con dos niños en Infantil en el colegio San Claudio de Oviedo solo en libros, que son fichas, han desembolsado 231 euros frente a los 176 que pagó en 2016. González asegura que, como padre, «entiende perfectamente que los libros son un gasto importante y, por tanto, comprendemos los intercambios y los bancos».

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