«Lo llamativo no es la oferta española, sino el rechazo xenófobo de Italia»

Anabel Montes, durante una misión de rescate. / EMILIO MORENATTI/ AP
Anabel Montes, durante una misión de rescate. / EMILIO MORENATTI/ AP

«El Mediterráneo sigue siendo una enorme fosa común. La capacidad de olvido e insensibilidad del ser humano es enorme»

EUGENIA GARCÍA

Anabel Montes (San Esteban de las Cruces, 1987) fue socorrista en Xagó y Colunga. Durante doce años se dedicó a hacer cursos de rescate en mar, ríos y lagos, desde helicópteros. Hace seis, la vida de esta asturiana entonces afincada en Barcelona quedó ligada al Mediterráneo, «una gran fosa común» en la que ahora ejerce de jefa de misión de la ONG Proactiva Open Arms y a la que volverá el próximo lunes.

-¿Qué opina del ofrecimiento de España?

-Evidentemente es un gesto humanitario excelente, que además no supone gran esfuerzo para el país, puesto que hay que recordar que España está muy lejos de cumplir el cupo mínimo de refugiados al que se había comprometido. Sin embargo, lo verdaderamente llamativo, en lo que hay que hacer mayor énfasis, es en el rechazo de Italia.

«Matteo Salvini está rompiendo leyes internacionales. Está obligado a asegurar un puerto»

-¿Por qué?

-Se trata de una situación muy compleja que tiene muchos más entramados de lo que parece. Italia está rompiendo leyes internacionales. En el momento en que un país coordina un rescate está obligado a acoger a esta gente, a asegurar un puerto seguro de desembarco. No hacerlo contraviene leyes marítimas e internaciones. Además, al rechazar a estas personas y aplaudir la oferta de España, Matteo Salvini está legitimizando esa xenofobia que crece en su país.

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-¿Cree que esta situación puede afectar a su próxima misión?

-Esta problemática no afecta a un barco concreto ni a una organización determinada, sino a todas las entidades. Le ha tocado al 'Aquarius' de casualidad, pero podría habernos pasado a nosotros, igual que nos han sucedido otras cosas. Es una situación tan nueva que estamos expectantes.

-Su barco, el Golfo Azzurro, se encuentra en varadero en Burriana. ¿Ayudará Proactiva Open Arms a MSF y SOS Mediterranée a trasladar a los migrantes a Valencia?

-Las organizaciones nos apoyamos mutuamente. Aunque de momento no se ha hablado de auxiliarles, hemos estado manteniendo contacto directo con el 'Aquarius' y la organización para saber en qué podíamos ayudar. Su situación, con casi setecientas personas a bordo, tres días de navegación por delante y con un parte meteorológico adverso, es bastante preocupante.

-¿Notan hostilidad hacia las organizaciones no gubernamentales?

-Si bien desde el principio no éramos del agrado de nadie, el verano pasado comenzó una escalada de agresividad. Los autoproclamados guardacostas libios nos han disparado en dos ocasiones, han secuestrado uno de nuestros barcos y el pasado 15 de marzo nos amenazaron de muerte. Es aún más salvaje e inhumano porque no solo te encuentras a gente que huye, sino que además se criminaliza a quienes queremos ayudar.

-Poco después de ese ataque las autoridades italianas les acusaron de asociación criminal y tráfico de inmigración clandestina.

-Inmovilizaron de manera cautelar el barco tras atracar en el puerto de Pozallo, en Sicilia, y nos acusaron, al capitán -Marc Reig- y a mí de algo muy grave gracias a una ley antimafia. Pedían 12 años de cárcel.

-¿Qué sintió entonces?

-Incredulidad. Perplejidad. De lo absurdo que me parecía que me llamaran mafiosa cuando sacamos a gente moribunda. Ni siquiera me enfadé. Poco antes habíamos hecho una evacuación de emergencia de una niña de tres años que se nos iba a morir a bordo.

-El juez de Catania dijo que no había indicios de tráfico y el 14 de mayo otros tres magistrados de Raguzza estuvieron de acuerdo. ¿Se ha cerrado la investigación?

-Da cierta tranquilidad, aunque la causa no está cerrada y el fiscal puede seguir investigando. Pero nosotros vamos a seguir haciendo nuestro trabajo exactamente igual. Iremos el lunes con la misma actitud que a las demás misiones, seguiremos actuando de la misma manera, bajo los mismos protocolos y bases legales. Haremos lo mismo, porque creemos que es lo que está bien.

-Hace un mes traladaba a los Ayuntamientos de Gijón y Oviedo la necesidad de implicarse...

-Es una cuestión humanitaria que está por encima de cualquier ley. Gijón u Oviedo son ciudades que tienen capacidad para acoger y deben hacerlo. Y además tienen que pronunciarse en contra de este discurso xenófobo. Forma parte de la responsabilidad política visibilizar el problema e informar de la realidad, desmontando los tópicos basados en argumentos racistas, así como dar una solución real. Solo así se conseguirá que la ciudadanía participe de forma activa.

-Así lo hizo usted en Lesbos.

-Era la primera vez que tenía contacto con un conflicto real, la gente huía de ciudades como las nuestras. Escapaban de Alepo, donde tenían sus profesiones, su vida, como si escapáramos nosotros un día de Oviedo. Sentí que podía haber sido yo la que tenía mi vida en orden y de repente veía cómo se destruía. Así que rompí con todo, sabiendo que si el socorrismo era el trabajo que me gustaba y en algún lugar existía esa necesidad, debía hacer algo.

-Y se encontró con una tumba que ya se ha llevado a más de 60.000 emigrantes.

-Muchos más. No se suman los desaparecidos, solo se contabilizan los cuerpos que se encuentran. Quedan otros tantos que nunca son localizados. Nadie, nunca jamás va a saber cuánta gente muere allí.

-¿De dónde huyen y por qué?

-En la misión del Egeo en Lesbos y Turquía el flujo migratorio venía sobre todo de Siria y países circundantes. Afganistán, Irán, Irak... gente a la que matan si no escapa antes. La ruta libia es del África subsahariana. Vienen mayoritariamente de Eritrea, Ghana o Liberia. De Nigeria huyen de Boko Haram, pero también rescatamos a emigrantes de Sudán del Sur y a muchas niñas de Costa de Marfil que intentan librarse de la ablación. También hemos sacado del agua a palestinos, pakistaníes y bangalís. Es un cruce de migraciones curioso. El 90% van engañados y no tienen ni idea de dónde han estado ni adónde llegan.

-¿Cómo es un día de rescate?

-No sabemos por dónde vienen. Preguntamos dónde está la guardia italiana, nos dan unas coordenadas y nos ponemos a buscar. A veces después de diez horas de búsqueda tenemos que darla por finalizada. En las embarcaciones de goma vienen entre cien y doscientas personas, mientras que en las de madera pueden llegar entre treinta y mil.

-¿Nos hemos olvidado de Aylan?

-Cuando apareció su cadáver sacudió las conciencias de todo el mundo. Ahora puede haber veinte 'Aylan' al día; la situación sigue igual, pero ya no vende. Nos llevamos las manos a la cabeza y ya, porque al final África pilla muy lejos. La capacidad de olvido e insensibilidad humana es enorme.

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