La lluvia no llega a los embalses

El embalse de Tanes-Rioseco, en el río Nalón, se encuentra al 86% de su capacidad. / JUAN CARLOS ROMÁN
El embalse de Tanes-Rioseco, en el río Nalón, se encuentra al 86% de su capacidad. / JUAN CARLOS ROMÁN

La zona central de Asturias y el extremo oriental, en emergencia por sequía | El embalse de Alfilorios, del que se surte de agua Oviedo, está al 31% de su capacidad y ha obligado a recurrir al río Nalón

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

El mapa de seguimiento de los indicadores de estado de la sequía, elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, es claro. Toda la zona central de Asturias y el extremo oriental se encuentran en situación de emergencia por sequía, mientras que el resto del oriente y el extremo occidental están en alerta y solo la zona suroccidental está en prealerta. Esta situación ha motivado que se hayan tenido que adoptar algunas medidas.

En junio pasado la Confederación Hidrográfica del Cantábrico ya advirtió de la difícil situación que atravesaba el Principado por la falta de lluvias, pero el panorama no ha mejorado. Tal es así que uno de los embalses asturianos que tiene menos agua es, precisamente, el que abastece a Oviedo. Se trata del de Alfilorios, que está al 31% de su capacidad, con solo 2,5 hectómetros cúbicos embalsados, cuando puede superar los ocho. Por ello, los responsables de la capital han decidido bombear agua directamente del río Nalón en la zona de Palomar (Ribera de Arriba), lo que junto a la traída del consorcio de abastecimiento de aguas (Cadasa) y otras medidas como reducir los baldeos y los riegos de calles y jardines, permite mantener el abastecimiento a la población.

Pero también Aller, San Martín del Rey Aurelio y Belmonte de Miranda emitieron bandos para prohibir los gastos superfluos de agua. Incluso, en Belmonte hay cortes en el suministro durante las noches, debido al bajo volumen de agua en los depósitos municipales.

Por fortuna, el principal embalse que surte de agua a los asturianos, como es el conjunto de Tanes-Rioseco, tiene 32 de sus 37 hectómetros cúbicos de capacidad, es decir, está al 86%, por lo que parece que el resto de los asturianos no verán peligrar, de momento, que el agua siga saliendo de sus grifos.

El campo asturiano también está teniendo problemas y la consejera María Jesús Álvarez solicitó recientemente al ministerio medidas flexibles que permitan a los ganaderos retirar las reses de los pastos de altura por la sequía y cobrar las ayudas agroambientales.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) explica que toda la zona noroeste de la Península Ibérica tiene un importante déficit de agua, pues las precipitaciones desde el 1 de octubre de 2016 son inferiores al 75% de lo que sería habitual. Además, los frentes lluviosos que alcanzan el Principado lo están haciendo por la costa, con lo que las lluvias se concentran en el litoral y no en las cabeceras de los ríos, como sería lo deseable. Por eso la preciada agua no llega a los embalses asturianos.

Tal es la situación que incluso aquellos que se dedican a la producción eléctrica han visto reducida su rentabilidad. Según Red Eléctrica Española, la producción de energía hidroeléctrica en el país ha bajado un 51,2%.

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