El lobo, en el punto de mira

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El Principado vuelve a autorizar por vez primera en trece años las batidas ilimitadas pese a que el daño al ganado descendió | Las han solicitado Illas, Candamo, Las Regueras, Llanes, Peñamellera y Cabrales. Los ecologistas se oponen y hablan de «exterminio» de la especie

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Pocas especies animales generan tanta controversia como el lobo. Defendido por colectivos ecologistas, visto como una amenaza por los ganaderos. La decisión del Principado de autorizar desde esta semana batidas ilimitadas -sin cupo de animales a los que se puede dar muerte y en cualquier época del año- en las zonas en las que la presencia del lobo era esporádica ha levantado ampollas entre los primeros y supuesto un alivio para los segundos. El Gobierno regional sostiene que son medidas plenamente «justificadas» y contempladas tanto en el reglamento de caza como en el Plan de Gestión del Lobo.

Es este último documento -aprobado en marzo de 2015 y que actualiza uno anterior, de 2002- el que recoge que «cuando las circunstancias o las razones de eficacia así lo aconsejen, preferentemente en las zonas de presencia no permanente de la especie, podrán autorizarse batidas siempre y cuando no impliquen riesgos para las especies amenazadas». La medida no es nueva. Ya se llevó a cabo hace trece años en la sierra del Cuera.

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Lo que desde el pasado viernes está haciendo la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente es autorizar a los cazadores de los cotos regionales pertenecientes a la zona de presencia esporádica de lobo -una extensión de 3.300 kilómetros cuadrados, un tercio de la región-, que así lo solicitan, a participar en batidas junto a personal de la Guardería de Medio Natural. La consejería marca un número máximo de escopetas y obliga a los miembros de las sociedades de cazadores a entregar los ejemplares que hayan abatido. «El lobo no es una especie cinegética y, como tal, no cabe aprovechamiento de ningún tipo», subrayan fuentes del Principado.

Illas, Candamo, Las Regueras, Llanes, Peñamellera y Cabrales serán los seis primeros concejos donde se lleven a cabo estas acciones excepcionales de control del lobo. Los cazadores cuentan con el apoyo de los ayuntamientos afectados.

Un 25% menos de ataques

En cualquier caso, esta medida no llega en el momento de mayor número de ataques al ganado a tenor de los datos que ofrece el propio Principado. El Programa de actuaciones de control del lobo 2017-2018 revela que el número de cabezas de ganado afectadas en todo Asturias se ha reducido desde 2014. En concreto, sostiene que el año pasado sufrieron daños un total de 3.494 animales, entre ganado equino, bovino, caprino y ovino. Es un 25% menos que dos años antes.

De igual modo, se constata un descenso en el volumen de indemnizaciones por daños al ganado. Si en los tres años anteriores se habían pagado cantidades totales próximas al millón de euros, en 2016 las ayudas rondan los 833.000 euros.

Con todo, en el Programa de actuaciones de control del lobo 2017-2018, aprobado el pasado mes de mayo, el Principado justifica la medida por «la alta conflictividad social» que la presencia del lobo genera en esas zonas de presencia esporádica. «Más, si consideramos que son áreas con una vocación ganadera fuerte que se ha incrementado en estas últimas décadas».

Los ganaderos llevan años quejándose de una situación que, dicen, se ha vuelto «insostenible». La expansión del lobo -especie que no tiene otro depredador que la amenace- ha convertido en cada vez más frecuentes los daños en entornos muy humanizados, donde hasta ahora no se producían. Lo constata Fernando González Aparicio. Lleva ocho años como presidente de la Asociación Cinegética Sierra Pulide Nalón -que abarca los cotos de la comarca occidental a la que pertenecen Illas y Candamo- y asegura que «este es el primer año en que hay ataques del lobo. Los hay todas las semanas, cuando ésta era una zona en la que no había lobos. Están haciendo mucho daño y los ganaderos están muy enfadados». La próxima semana entregarán a la consejería la relación de cazadores que podrán participar ya en la primera batida sin cupo, «el sábado o el domingo» próximos.

«Desproporcionada»

El otro punto de vista en toda esta historia es el de los ecologistas y grupos en defensa de la conservación del lobo, que no han dudado en calificar de «exterminio oficial» la política del Principado. En los últimos días, el Fondo Mundial para la Naturaleza WWF España se ha dirigido por carta al presidente regional, Javier Fernández, pidiéndole que rectifique y reconsidere una medida que considera «absolutamente desproporcionada, injustificada e ilegal». Están avalados por las cerca de 20.000 personas de toda España que, en tres días, se han sumado a su petición para que el Principado dé marcha atrás.

Sin salir de la región, Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, opina que «lo de zona libre de cánidos es un invento. Si en el Cuera no hay es porque el hombre los mató, porque antaño sí que los había». Y Roberto Hartasánchez, del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) lo tiene claro: «El problema no son los lobos, sino los daños a los ganaderos. Es necesario que se permita dejar a los animales muertos en los montes».

«Yo soy el primero que quiere que haya un equilibrio», defiende Fernando González Aparicio. «No se trata de arrasar sino de gestionar la especie», subraya el presidente de la Asociación Cinegética Sierra Pulide Nalón.

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