«Manuel fue un faro para los abogados»

La familia de Manuel Álvarez Valdés, en primer plano, en el funeral, ante el cofre con las cenizas del fallecido. / MARIO ROJAS

Elogios unánimes al jurista Álvarez-Valdés en el funeral celebrado en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Entre los familiares, amigos y conocidos que ayer arroparon a la familia del prestigioso abogado del Estado y distinguido con la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort Manuel Álvarez-Valdés durante su funeral había dos sentimientos: el de la tristeza por su pérdida y el agradecimiento por todo lo que hizo en vida a favor de la jurisprudencia y de los más necesitados. Porque el jueves se fue el fundador de la Academia Asturiana de Jurisprudencia, pero también una persona que se desvivía por los más necesitados.

Según relatan los que le conocieron, Álvarez-Valdés siempre hacía todo lo que podía para que las personas sin recursos tuviesen todo lo necesario en la Cocina Económica y en la Fundación Benéfica Luis González Herrero y cuando ocupó un cargo directivo en estas instituciones, utilizó sus conocimientos jurídicos para que el día a día fluyese con normalidad: «Era una persona muy competente y sensible con los necesitados. Siempre se desvivía por los demás», explicó a la salida del funeral sor Esperanza, la responsable de la primera de estas instituciones.

Pero esta fue una de sus muchas pasiones. Durante sus 85 años de vida se desvivió por la Abogacía. Fue nombrado letrado del Estado tras pasar una duras oposiciones y recibió como destino la empresa pública Hunosa, donde permaneció hasta los años 70. Fue entonces cuando dio un giro a su vida y dejó lo público por lo privado. Empezó a trabajar en EdP, que por aquel entonces se denominaba Hidroeléctrica del Cantábrico, y también formó parte de la plantilla jurídica del Banco Herrero.

De forma paralela, decidió que todos los juristas asturianos debían formar una institución, donde compartir sus conocimientos y hace cuarenta años vio la luz la Real Academia Asturiana de la Jurisprudencia. Ayer su presidente, Leopoldo Tolivar Alas, no faltó al funeral, que se celebró en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Oviedo, y tras la misa ensalzó su figura: «Álvarez-Valdés estuvo vinculado a esta institución hasta el final. Nos ayudó con los últimos estatutos y debo decir que en marzo fue homenajeado» en la celebración aniversario de la institución.

Por su parte, el abogado Miguel Teijelo le calificó como una persona «afable y cariñosa» y comentó que había sido «un faro» para los abogados que le han precedido en la profesión.

Experto en Jovellanos

Cuando este ilustre jurista se retiró de la Abogacía, no dejó los libros de lado. Empezó a analizar la figura de Gaspar Melchor de Jovellanos, disciplina en la que alcanzó un gran prestigio por el profundo saber que acumuló sobre el prócer gijonés. Publicó cuatro libros y dictó numerosas conferencias sobre él. En ellas relató los numerosos datos que descubrió sobre la Guerra de la Independencia y las personas con las se carteaba en la Junta Suprema. Tanto le gustaba este tema que en los últimos días de vida escribió el quinto libro sobre él y ahora la familia no sabe si verá la luz.

Pero en esta etapa no solo disfrutó estudiando la figura de Jovellanos, sino también de las amistades. Entre ellos se encuentra el presidente de la Ópera de Oviedo, Jaime Martínez, que lamentó su pérdida y el exdecano del Colegio de Abogados, Enrique Valdés, quien afirmó que Álvarez-Valdés era «un hombre con una memoria prodigiosa y con fácil conversación».

Ahora sus cenizas descansan en el columbario de la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen.

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