Manuel Magadán llevaba dos meses al cargo de la ruta en la que perdió la vida

La cabina quedó completamente calcinada y los trozos que cayeron al vacío atraparon el cuerpo de la víctima./Luis Calabor
La cabina quedó completamente calcinada y los trozos que cayeron al vacío atraparon el cuerpo de la víctima. / Luis Calabor

La ceremonia de despedida se oficiará mañana en el Jardín Noega

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Está previsto que los restos mortales de Manuel Magadán López, el transportista que falleció ayer en un accidente en la autovía del Cantábrico (A-8) a la altura de Cantabria, lleguen esta tarde al tanatorio del Jardín Noega, tras serle practicada la autopsia esta mañana, y que la ceremonia de despedida se celebre en las mismas instalaciones, mañana a las 12. Los trámites avanzan mientras la consternación sigue dominando a sus compañeros de Transportes Faro, que siguen sin explicarse cómo pudo desencadenarse la fatalidad.

"Manuel llevaba 32 años en la empresa, era el más profesional de todos, y conocía perfectamente esa ruta, de hecho, llevaba dos meses seguidos encargándose de ella", indica Oliverio Fernández, un compañero de la empresa. Ayer el transportista gijonés había salido de la base asturiana con un trailer cargado de cajas de madera, con destino a Lérida, donde debía embarcar un cargamento de fruta de hueso, entre ellos melocotones. Las cajas vacías ardieron en el incendio que acabó con el conductor.

"Es un pesar muy grande, era el conductor de total confianza, siempre es doloroso algo así, pero es que esta vez la cosa fue a dar con el más apreciado de todos; perdemos un gran profesional y una enorme persona", lamenta Fernández. Deja mujer y dos hijos. El hijo había trabajando anteriormente en la misma empresa que el padre, en labores de almacén.

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