«No somos máquinas de ver pacientes»

Un médico ausculta a un paciente en su consulta.
Un médico ausculta a un paciente en su consulta. / ANDRÉS FERNÁNDEZ

El Sindicato Médico propone limitar a 35 las consultas diarias en Atención Primaria | Pide más contratos de sustitución para cubrir las vacaciones e implantar agendas cerradas para no sobrecargar a los equipos

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Muchos médicos de los centros de salud urbanos trabajan durante el periodo estival a destajo. Porque buena parte de sus compañeros se han ido de vacaciones, «pero los pacientes no, porque siempre hay problemas de salud». La obligación de tener que asumir a los pacientes de quienes están de vacaciones hace que, en verano, «consultas que ya de por sí están saturadas, lo estén aún más». «Con la mitad de la plantilla de vacaciones, los cupos por médico se duplican y ahí vienen los problemas», describe el presidente del Sindicato Médico (Simpa), Javier Alberdi. La saturación de la Atención Primaria, apunta, tiene una segunda consecuencia: «La gente acude a las urgencias hospitalarias buscando una alternativa y acaba también saturándolas».

Así las cosas, si uno pide cita con su médico y quiere que sea éste y no otro quien le atienda, se puede encontrar con que tiene que esperar tres semanas, como le pasó en julio a un vecino de Gijón adscrito al ambulatorio de La Calzada. En el de Montevil, también en Gijón, una cita para una revisión pediátrica solicitada a mediados del mes pasado fue fijada a principios de septiembre.

La alternativa, que la hay, es ser atendido por otro facultativo. Fue lo que acabó haciendo una vecina de Oviedo que solicitó por internet una cita en el centro de salud de El Cristo y, ante la perspectiva de tener que esperar tres semanas, que era la primera fecha que le ofrecía el sistema informático, llamó por teléfono al centro de salud. «Me dieron cita con otra médica a los dos días», cuenta.

Lo que viene ocurriendo todo el verano no es ninguna novedad, sino «el pan nuestro de cada mes de julio y agosto». Un clásico veraniego al que, según critica el Simpa, la administración sanitaria no pone solución. En primer lugar, porque el volumen de contratos de sustitución que se firman es mínimo. «Solo una de cada diez ausencias se cubre», calcula Alberdi. «En algunos casos y, como mucho, un quince por ciento».

La realidad es que la demanda asistencial en los meses estivales la asumen los profesionales que no están de vacaciones. Pero, como apunta Javier Alberdi, eso supone sobrecargar sus consultas y que un mismo médico de familia tenga que ver, en algunos casos, hasta sesenta pacientes en un día. «Si son pacientes propios, todavía, porque los conoces y te conoces su historia». El problema llega cuando las consultas son de pacientes ajenos, porque obligatoriamente consumen más tiempo de atención.

«Sesenta pacientes al día, a diez minutos por paciente, daría una jornada de diez horas. ¿Qué significa eso? Que de esos sesenta hay unos veinticinco pacientes que no estarán bien atendidos», calcula el presidente del Simpa.

Lamenta Alberdi esta constatación, pero se justifica: «Los médicos no somos máquinas de ver pacientes». Por eso en el Simpa consideran que debería fijarse un máximo de 35 consultas por facultativo y día. También reclaman la implantación de agendas cerradas en Atención Primaria, para congelar las citaciones hasta que el titular de la consulta de medicina de familia vuelva a su puesto, como se hace en atención especializada. Y, también, incrementar las sustituciones para garantizar una correcta atención en los centros de salud.

«No es cicatería»

«Soluciones hay muchas. El problema es la falta de profesionales», contestó ayer el consejero de Sanidad al ser preguntado por EL COMERCIO por las reivindicaciones del Simpa. Según Francisco del Busto, la ausencia de médicos en las consultas verano tras verano no responde a «un problema de cicatería». Porque este verano «ha habido pleno empleo en prácticamente todas las categorías en Atención Primaria. Hemos sustituido todo lo que teníamos. No ha quedado ni un solo médico, ni un solo fisioterapeuta, ni casi una sola enfermera en nuestras listas de demandantes de empleo. Hemos ido cubriendo siempre todas las bajas que se han producido, además de las vacaciones».

Aseguró Del Busto que el día a día en los centros de salud se ha ido solventando «con el máximo posible de sustituciones». Pero los porcentajes que aportó distan mucho de los mencionados por los propios médicos. Según el consejero, los contratos de sustitución fueron «del 100% en los puntos unitarios y del 60 o 70%» en los que disponen de un mayor número de profesionales.

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