«Ya le habían marcado en el pecho para abrirle cuando justo recobró el conocimiento»

Los Montoya, a las puertas del HUCA/Piña
Los Montoya, a las puertas del HUCA / Piña

Los Montoya hacen piña a las puertas de la UCI del HUCA a la espera de noticias de 'El Chino', como lo conocen sus allegados, que ayer protagonizó un insólito episodio al «resucitar» horas después de que tres médicos certificasen su muerte

OLAYA SUÁREZGijón

«Ha sido un milagro, es como si tuviese hoy un día de vida». Los Montoya hacen piña a las puertas de la UCI del HUCA a la espera de noticias de 'El Chino', como lo conocen sus allegados, que ayer protagonizó un insólito episodio al «resucitar» horas después de que tres médicos certificasen su muerte.

«Estaba azul»

Se trata de un caso extraordinario que comenzó a las 8 de la mañana del domingo durante el recuento de presos en la prisión asturiana. «Los funcionarios, al ver al preso cinótico, azul, alertaron a los servicios médicos», relata un funcionario de prisiones a Europa Press. «Todas las señales apuntaban a que el recluso estaba muerto», añade. El funcionario alertó a dos médicos de la cárcel. Los facultativos, que forman parte de la plantilla de la prisión, examinaron al preso y certificaron que presentaba «signos clínicos de muerte», según detallan desde Instituciones Penitenciarias, que defiende que el protocolo aplicado por parte de los trabajadores de Villabona ha sido el correcto.

Tras la valoración médica inicial se personaron en el centro penitenciario el juez de guardia, la Policía judicial y la médico forense, que fue la encargada de certificar oficialmente el fallecimiento, ordenando el traslado del cuerpo al Instituto Anatómico Forense.

«Le tenían en la mesa de autopsias y llegaron a marcarle con rotulador en el pecho para abrirle. Fue ahí cuando empezó a roncar y recobró el conocimiento», dice su padre, José Carlos Montoya, que pasó de llorar la muerte de su hijo a celebrar la vida «de un chaval que cumple condena por robar un poco chatarra para darle de comer a sus cinco hijos».

La familia, residente en Avilés, asegura que ya está en conversaciones con un abogado «para que se haga justicia». «Casi lo enterramos vivo», lamentan. Ahora esperan a que evolucione y pueda salir de la UCI. «No puede estar en la penitenciaría en estas condiciones», considera su padre, quien considera que los Montoya han sido tocados por el milagro.

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