'Maricuela', premio a una vida de lucha obrera y feminista

Ángeles Flórez, 'Maricuela', recibe el premio '8 de marzo' de manos del secretario general de UGT, Pepe Álvarez. /  IÑAKI MARTÍNEZ
Ángeles Flórez, 'Maricuela', recibe el premio '8 de marzo' de manos del secretario general de UGT, Pepe Álvarez. / IÑAKI MARTÍNEZ

Ángeles Flórez Peón, la única miliciana de la Guerra Civil viva, recogió ayer en Madrid el galardón '8 de marzo' del sindicato

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Pocas veces un discurso fue tan aplaudido, ni un premio concitó tanto apoyo. Ángeles Flórez Peón, 'Maricuela' (Blimea, 1918), levantó ayer a todo el público de sus asientos al recoger en Madrid el premio '8 de marzo' de UGT en su categoría especial. Con una vitalidad y una lucidez que parecen imposibles para quien nació hace casi un siglo -en noviembre cumplirá cien años-, la última miliciana viva de la Guerra Civil recordó cómo vivió en sus carnes las consecuencias de la lucha obrera ya con cuatro años, cuando la separaron de sus padres debido a una huelga, y cómo su vida fue en parte pareja a la del sindicato. «Estoy como testigo de cien años de historia de la UGT», afirmó nada más comenzar un discurso de agradecimiento que desató ovaciones y en el que se reivindicó como feminista y parte de la historia de la lucha de los trabajadores.

Ángeles Flórez adoptó el apodo de 'Maricuela' con solo 17 años, porque así se llamaba el personaje que interpretaba en la obra 'Arriba los pobres del mundo' justo cuando estalló la Guerra Civil. No lo volvería a representar. Se fue al frente, en el que las mujeres eran escasas; sufrió un consejo de guerra, estuvo casi un lustro en la cárcel vasca de Santurrarán y, después, pasó 57 años en el exilio en Francia para salvarse de un encarcelamiento seguro e, incluso, de perder la vida.

Ante el 8 de marzo más reivindicativo, con la primera huelga feminista de la historia convocada en España, 'Maricuela' no lo fue menos. «Mi generación fue la primera que se defendió contra los hombres», aseguró la asturiana, para explicar que antes lo normal era casarse y «el oficio era hacer hijos», pero que muchas comenzaron a plantarse para tener solo uno o dos. Desde entonces mucho ha llovido, «yo conocí otra historia, no os dais cuenta de todo lo que se logró», señaló ante un atento auditorio. Pero inconformista de cuna, también avisó de que «aún falta más» y lamentó que «con un Gobierno de ultraderecha no conseguiremos nada». «Hay que saber a quién se vota», advirtió también.

Además de 'Maricuela', en esta edición fueron premiadas la sección sindical de la empresa Lyma Getafe; Maite Jiménez Martín y la sección sindical de Sedal y la Asociación de Mujeres Juristas Themis, cuya presidenta, Amalia Fernández, recordó que «estamos aquí porque otras vinieron antes y lucharon por nuestros derechos».

El acto sirvió también para hacer un llamamiento a secundar la huelga feminista de hoy. La vicesecretaria general de UGT, Cristina Antoñanzas, destacó que «la igualdad es democracia y respeto. La igualdad se consigue entre hombres y mujeres, entre todos y todas, y UGT lleva hablando de igualdad y no discriminación 130 años».

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