Marta Renedo actuaba sin que sus superiores «nada supieran»

Marta Renedo actuaba sin que sus superiores «nada supieran»

Marta Renedo será expulsada de la función pública cuando la sentencia adquiera firmeza. Mientras tanto, formalmente es una funcionaria que sigue cobrando una retribución del Principado que, cuando la condena sea confirmada, deberá devolver. De momento la Audiencia cree que se aprovechó de sus cargos de responsabilidad como jefa de servicio en tres de las cuatro consejerías a las que estuvo adscrita -la sentencia acredita que delinquió entre 2003 y 2010 en las entonces denominadas consejerías de Asuntos Sociales, Cultura y Administraciones Públicas- para llenarse los bolsillos de fondos públicos. La Audiencia Provincial da como probado que, aprovechándose de la confianza que generaba en sus superiores, realizó sus delitos sin que, tal y como recogen de forma reiterada los magistrados en la sentencia, estos «nada supieran al respecto». Hasta el punto que se da por acreditado que las firmas de diferentes directores generales que aparecen en la documentación de las adjudicaciones ilícitas confeccionadas por la condenada en beneficio propio eran meras imitaciones o, incluso, fotocomposiciones realizadas bien por Renedo o, como también se recoge insistentemente en la sentencia, por alguien que pudo haber actuado «a su instancia». Se deja así abierta la posibilidad de que Renedo no actuara en solitario y que pudiera tener cómplices.

Renedo tenía capacidad para «promover, desarrollar, verificar y supervisar la ejecución de contratos menores» y, valiéndose de todo esto, desarrolló todo una trama que incluyó desde la constitución de una empresa «pantalla», hasta adjudicaciones amañadas con varios empresarios a cambio de regalos e, incluso, la apertura de cuentas bancarias a nombre de personas anónimas que convirtió en sus víctimas. Entre ellas, Severina B., que falleció convencida de que era su propia hija la que le estaba engañando.

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