El Comercio

Fabes a prueba de cambio climático

La investigadora Ana Campa posa junto a varias de las muestras expuestas en la Casa de los Hevia.
La investigadora Ana Campa posa junto a varias de las muestras expuestas en la Casa de los Hevia. / L. I. A.
  • El programa de Genética Vegetal del Serida mejora la resistencia de las judías al aumento de las temperaturas

«Tenemos que intentar avanzar antes de que llegue el problema». Ana Campa es investigadora del programa de Genética Vegetal del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) y tiene claro que el obstáculo más inmediato se llama cambio climático. «Vamos encaminados a que las temperaturas aumenten en los próximos años y la previsión es que aparecerán nuevos patógenos», advierte.

Por ello, el departamento en el que trabaja se ha propuesto adaptar las plantas de la faba a las situaciones de estrés que vivirán en un futuro y desde hace años investiga la mejora genética para hacer más resistentes las semillas; una labor que hasta el domingo está expuesta en Villaviciosa, en la planta baja de la Casa de los Hevia. La muestra recoge las principales líneas de trabajo que el Serida desarrolla con las judías. Una de ellas son los análisis genéticos y los cruzamientos de semillas. «Son la base para iniciar el programa de mejora y nos permiten obtener la información completa de cada variedad», apunta Campa.

Otro de los campos de estudio consiste en la mejora genética para evitar la aparición de enfermedades, especialmente virosis y antracnosis, esta última de carácter fúngico. «Principalmente lo hacemos con faba de La Granja porque es la que más se consume y, por tanto, la que mayor demanda tiene», explica.

Una de las enfermedades que ha aparecido debido al aumento de las temperaturas y a la que han logrado hacer frente es el oídio. «Es un patógeno que aunque permite que la planta crezca, merma mucho su producción», señala la investigadora, que añade que llevar a buen término una mejora de este tipo supone unos diez años de trabajo.

«Sin diferencias en el sabor»

En la Casa de los Hevia también se muestran variedades nacionales y locales y algunas resistentes desarrolladas por el Serida como 'Andecha', 'Sinara', 'Maximina', 'Xana', y 'Maruxina', que se comercializan con normalidad. «Han superado paneles de cata y no hay diferencias significativas en su sabor», asegura Campa.

Y tan importante como avanzar en la mejora genética es la conservación de los recursos fitogenéticos, por lo que el Serida conserva cuatrocientas entradas de variedades tradicionales recogidas desde la década de los años setenta del pasado siglo.