El Comercio

Un carnaval de leyenda en agosto

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Este grupo de amigos decidió disfrazarse de todo un equipo de fútbol americano. / LUIS MANSO

  • La fiesta se consolida en Luanco como unade las citas imprescindibles del verano,dedicada este año a la mitología asturiana

  • Carlota González gana el concurso de pintura y su mascota, un loro llamado 'Misi', será el logotipo de la edición infantil de 2017

Por un día decidieron dejar sus apacibles vidas en los bosques y los mares y mezclarse entre el bullicio veraniego de Luanco. Trasgos, xanas, espumeros y ventolinos fueron algunos de los personajes de la mitología asturiana que ayer llenaron de color la capital gozoniega en el Carnaval de verano, una de las fiestas más multitudinarias de la época estival asturiana, junto con El Carmín de la Pola de Siero y El Xiringüelu de Pravia. La fiesta, que nació de forma espontánea, sigue siéndolo, pero la soberanía popular, que es la que rige esta celebración, encuentra fórmulas para aportar un hilo conductor, hacer del Carnaval una historia. Ya ocurrió el año pasado, cuando la villa se convirtió en territorio grecorromano, y lo ha vuelto a hacer esta vez, apostando por los protagonistas de las tradiciones fantásticas y leyendas populares del folclore asturiano. El año pasado, la asociación de comerciantes Geyca depositó una urna para que los interesados hicieran sus sugerencias y en esta ocasión se han seguido los mismos cauces.

Niños y mayores, ataviados con telas verdes que recuerdan a los montes y los árboles en los que habitan estos seres, algunos de orejas puntiagudas, desfilaron por las calles de la villa, que dio comienzo al Carnaval infantil con dos actividades, estas sí, organizadas por el Ayuntamiento. Se trataba de dos concursos, uno de caretas y otro de chapas, en el que participaron doscientos niños. Este segundo, el de chapas, al final derivó en uno de pintura y la ganadora fue Carlota González, que pintó un loro, llamado Misi. Además de la ilusión de llevarse una tablet, al ganar el certamen, tiene el honor de que su mascota será el logotipo del la mascarada infantil de 2017.

El ambiente familiar predominó por la tarde, con padres e hijos disfrutando de las terrazas, y grupos de amigos saboreando culinos de sidra. Luanco desbordaba creatividad a raudales, pues, como si de un 'Toy story' se tratara también se pudieron ver vaqueros, robots, personajes de Star Wars y una pequeña Minnie Mouse.

Con la llegada de la noche, Luanco se preparó para el de adultos entre fuerte medidas de seguridad, con dispositivos que aguardaban la llegada de más de cuarenta autobuses de otros puntos de la comarca.