El Comercio

Cuatro décadas de sermones a la Santina de Llugás

Más de un millar de personas se acercaron al santuario de Llugás para festejar el día de la Santina.
Más de un millar de personas se acercaron al santuario de Llugás para festejar el día de la Santina. / L. I. A.
  • El párroco Agustín Hevia Ballina predica desde hace cuarenta años en la misa del 8 de septiembre que se celebra en el santuario

A pie, corriendo, en bicicleta, a caballo o en coche. En solitario o en familia, por tradición, por devoción o por promesa. Hay muchas formas y motivos para llegar al santuario de Llugás. Todos ellos válidos y, por eso, cada 8 de septiembre la parroquia maliaya se llena de peregrinos llegados desde distintos puntos de la geografía para festejar el día de la Santina. «Siempre venía con mi madre, pero este año está ingresada y me pidió que no faltara y que rezara por ella», explicó Teresa Ramos, de Gijón. Antonio Rodríguez optó por subir corriendo desde Villaviciosa. «Otros años venía andando, pero como no hacía mucho calor me animé y la verdad que la experiencia ha sido muy guapa, vengo por pasar un día diferente», aseguró. Y Diego Alonso, de Gijón, reconoció que el año pasado había prometido repetir la visita en bicicleta si encontraba trabajo, algo que ocurrió el pasado mes de enero. «Llevaba casi dos años en paro y no sé si fue cosa de la Virgen o no, pero yo por si acaso cumplo», apuntó. Otros, como los vecinos de Argüeru y San Justo no quisieron faltar y como desde hace varias décadas recorrieron la distancia a pie que separa sus parroquias del santuario.

En total, más de un millar de personas se dieron cita a lo largo de la mañana para asistir a las diferentes misas. Pese a los pronósticos, no llovió y desde primera hora muchos colocaron sus sillas en la explanada de la iglesia para no perderse el oficio principal.

De monaguillo a párroco

Para el párroco, Agustín Hevia Ballina, la de ayer fue una jornada especial, puesto que se cumplían cuatro décadas desde que comenzó a predicar en la peregrinación. «Asistí al santuario toda mi vida, los 78 años que acabo de cumplir; desde niño venía a la fiesta a los pies de la Santina y seguí haciéndolo después como monaguillo, como sacristán, como clérigo, como sacerdote y, desde el año 2000, como párroco», enumeró.

Durante la misa, Hevia relató que «cada año que venís, me aportáis experiencias de todo tipo; algunos con promesas de por vida, como es el caso de un feligrés que me dijo que no ha faltado ni un solo año, ni siquiera durante la guerra civil, y otros con peticiones puntuales que se os cumplen». Asimismo, aseguró que «vuestros testimonios reconfortan mi alma cuando veo tanta fe a los pies de la Santina».

Entre las numerosas anécdotas que recordó, el párroco rememoró de forma especial a Elvira Canellada, la mujer que durante la guerra escondió la imagen de la Virgen. «La metía enrollada en un saco o en la macona y la llevaba siempre con ella; nadie sospechó nunca y tras su muerte su nieto trajo una fotografía para recordarla», explicó.

Canción asturiana y verbena

Tras la misa y la procesión, la jornada continuó por la tarde con el IV Memorial José Vega de Canción Asturiana, en el que participaron Celestino Rozada, Lorena Corripio y Andrés Cueli, acompañados a la gaita por José Vega Flórez. La orquesta Paréntesis, Dj Manín y los fuegos artificiales clausuraron la fiesta.