El Comercio

Los romeros cumplen con San Adriano

Los vecinos portaron las imágenes de la procesión de San Adriano y la virgen de Covadonga.
Los vecinos portaron las imágenes de la procesión de San Adriano y la virgen de Covadonga. / MARIETA
  • La capilla se llena de feligreses que acompañaron al santo en su día grande

La capilla de San Adriano se llenó ayer a rebosar de feligreses y romeros que acudieron al pequeño templo para celebrar el día grande de San Adriano. Decenas de visitantes se unieron a los vecinos de la localidad, que no fallaron a la cita con su patrón. Aunque los festejos comenzaron la tarde del miércoles, ayer se vivió la jornada principal en la que la misa solemne y la procesión del Santo protagonizaron el programa festivo organizado por el Ayuntamiento de Castrillón.

La Banda de Gaites de Castrillón se encargó de amenizar los minutos antes de la homilía, oficiada por el párroco de Naveces, Agustín González. A ritmo de gaita y tambor los feligreses fueron tomando asiento en el templo, no sin antes pasar el rito de las cadenas, con el que buscan protegerse frente a enfermedades durante el año, o tocar la imagen de la Virgen de Covadonga. Tras la misa, fueron los propios vecinos de la parroquia quienes se encargaron de portar las imágenes durante la procesión, en la que también participó la Banda de Gaites. En la comitiva se encontraban varios concejales de la corporación municipal.

La fiesta continuó en el prao de la romería, donde el Trío Luna Llena animó la hora del vermut. Los jóvenes se decantaron por comer en el césped, mientras que el resto de romeros lo hicieron bajo la carpa instalada por el Consistorio. Ya por la tarde y tras la sobremesa, la orquesta Europea Big Band fue la encargada de animar los festejos hasta la noche. El grupo Hammercros intercaló su actuación con los pases de la orquesta. Además, los feligreses volvieron la capilla por la tarde para la última de las misas de las fiestas.

La anécdota de la jornada llegó a mediodía cuando una rotura de la tubería del agua, que cruzaba el prao de la fiesta, rompía y dejaba sin agua a parte del pueblo. Los trabajadores de Aqualia se desplazaron inmediatamente al recinto para solucionar la fuga, que encharcó la mitad del prao de la fiesta. A pesar de la avería, los romeros no dejaron de disfrutar de la música y de la sidra, que tampoco faltó a la cita anual con las fiestas de San Adriano.