El Comercio

Los mil rostros de Don Quijote en la historia

El mexicano Octavio Ocampo juega con los rostros.
El mexicano Octavio Ocampo juega con los rostros.
  • Santiago García-Castañón aborda las imágenes del ingenioso hidalgo en el Aula de Cultura de LA VOZ

Miles de imágenes acompañan a Don Quijote de la Mancha desde que el ingenioso hidalgo se convirtiese en un referente de la cultura universal. El potencial de la obra de Miguel de Cervantes ha alimentado el interés de artistas como Gustavo Doré, Francisco de Goya, creadores anónimos e incluso algunas barbaridades como ayer presentó Santiago García-Castañón (Avilés, 1959), catedrático de Literatura y director del departamento de Lenguas Extranjeras en la Western Carolina University, durante la conferencia organizada por el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, cooordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf.

En la sala Allegro Ma Non Troppo del Hotel 40 Nudos, García-Castañón reflexionó sobre la evolución y tratamiento gráfico de la obra cervantina, con una doble matización inicial antes de iniciar un recorrido visual. La primera, y tal vez más importante salvedad, es que su especialización no es la del mundo del arte, sino la literatura.

Tampoco se olvidó de recordar que en un universo tan rico como el cervantino, una selección de este tipo, y más con las limitaciones temporales de una conferencia, siempre será corta.

Santiago García-Castañón presentó las dos primeras imágenes de don Quijote. La ilustración que abre el apócrifo texto de Avellaneda y el grabado de la segunda edición en lengua inglesa y que, de forma general, se toma como la primera representación gráfica de Don Quijote y Sancho Panza. Destacó como los ilustradores se han centrado sobre el mundo fantástico del libro. Es el alimento para los artistas de un creador, Miguel de Cervantes, que se fijó en los monstruos por diferentes motivos.

Por una parte, las novelas de caballerías que parodiaba aparecían repletas de esos seres, por lo que era necesario incorporarlos a su texto. En ese proceso, Cervantes alteró la forma de la narrativa de caballerías de tratar a esos monstruos. En vez de dejar que «campasen por sus fueros» como sucedía en la época, Miguel de Cervantes recurrió a ellos «para indagar en las posibilidades de la ficción», lo que llevó a su obra a la modernidad, aseveró el ponente.

Pero, a la vez, Cervantes «fue un ser atormentado por multitud de monstruos», afirmó el ponente. Desde la pobreza, la carencia de formación, la justicia, la infelicidad matrimonial, la deformidad física, el cautiverio, la frustración profesional, la amargura... «Los monstruos persiguieron a Cervantes durante toda su vida», aseguró el escritor avilesino.

La conferencia se centró en uno de los episodios que más interés despertó en los ilustradores: Alonso Quijano en su biblioteca, en la lectura que alimentó sus fantasías. El conferenciante abrió ese recorrido con un poco conocido dibujo de Francisco de Goya: 'Don Quijote acosado por los monstruos', conservado en el British Museum de Londres y que inició un campo recorrido por muchos más, entre ellos Gustavo Doré, citado en varias ocasiones, el francés Célestin Nanteuil o el alemán Adolf Schrödter.

En este viaje del Aula de Cultura de ayer no podía faltar referencias al episodio de los molinos de viento, uno de los más conocidos de la obra y donde se presentaron varios ejemplos de creadores tan conocidos por Salvador Dalí o contemporáneos, como la búlgara Katerina Evgenieva que realizó una inquietante ilustración con mariposas gigantes en el lugar de las aspas.

La charla también contó con una portada anónima de una edición americana, donde el molino cuenta con una burlona cara humana contra la que cabalga Don Quijote. Original abordaje fue la foto anónima donde un parque eólico prohibe el paso a Don Quijote «con una sonrisa socarrona».

El juego de la realidad contemporánea con las aventuras de Alonso Quijano también es la base de las fotografías de Moisés Vargas Rubio seleccionadas por Santiago García-Castañón. En ellas presenta una cosechadora abandonada en la meseta castellana para alimentar una pregunta: ¿sería un monstruo si hoy la encontrase don Quijote, con qué ser mitológico la confundiría?

La atención de los creadores también se fija en el episodio de la cueva de Montesinos. El ponente recurrió a los trabajos de Gustavo Doré, a artistas anónimos del XIX e ilustradores como Antonio Mingote y su propuesta para el Servicio Filatélico Nacional.

Santiago García-Castañón destacó como «los ilustradores del último siglo son los más imaginativos a la hora de representar plásticamente a monstruos y seres deformes de El Quijote».

Uno de los casos es el trabajo del ucraniano Sergei Pozniak, donde Don Quijote aparece con dos damas desnudas, una de ellas una «Dulcinea que se presenta como un ser monstruoso de larguísimo cuello y senos enormes reposando en la playa». Robert Steven Connett presenta a un Quijote «normal» en un «paisaje fantástico». Se ven seres que podría firmar Lovecraft.

También destacó la obra del mexicano Octavio Ocampo, con un estilo «metamórfico en el que las figuras se integran y transforman mediante un juego de ilusiones ópticas». El uruguayo Alejandro Colucci ilustró el libro 'La noche en que Frankenstein leyó el Quijote' de Santiago Posteguillo con un sorprendente trabajo.

En este recorrido aparecieron sorpresas, como unos trabajos sobre uñas que, con humor, Santiago García-Castañón definió como «monstruosidad».

Llegado el momento de cerrar su intervención, García-Castañón volvió su mirada a la muerte («el hecho más humano de la vida») de Alonso Quijano, rodeado de sus familiares. «Al final, no queda nada de lo fantástico, de lo monstruoso. Lo humano vuelve a ocupar el centro del espacio. El orden natural se impone al caos», concluyó.