El Comercio

«Ha sido una sorpresa mayúscula»

Rubén Pulido, segundo por la izquierda, en uno de los actos celebrados en agosto con motivo de las fiestas del Carmen de Torazo.
Rubén Pulido, segundo por la izquierda, en uno de los actos celebrados en agosto con motivo de las fiestas del Carmen de Torazo. / L. I. A.
  • El Arzobispado de Oviedo garantiza la celebración de bodas y fiestas y pide «paciencia» a los vecinos hasta que se normalice la situación

  • El párroco de Cabranes pide la secularización y se va sin despedirse de los feligreses

Sin aviso, sin despedida y sin protagonismo buscado. Así ha sido la marcha del párroco de Cabranes, Rubén Pulido González, que tras más de una década como sacerdote ha decidido colgar los hábitos y emprender una nueva vida, un cambio que, por totalmente inesperado, ha cogido por sorpresa a sus feligreses.

El sacerdote, un hombre cercano y muy prudente, comunicó sus intenciones al Arzobispado de Oviedo la pasada semana, pidió que se tramitara su secularización y el domingo ya no acudió a oficiar la misa. Aunque las habladurías se han extendido por todo el municipio, no han trascendido los verdaderos motivos de su marcha. «Es mayor de edad, es una decisión que forma parte de su intimidad y de su vida privada y ahí no puede entrometerse nadie», defendieron ayer quienes le conocen.

Uno de ellos es Julián Huerta, el presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Cabranes. «Me llamó y me comentó que era algo que tenía muy pensado y que iba a estar fuera un tiempo, hay que respetarlo, pero nos ha dejado tristes a todos», explicó. El teléfono móvil del sacerdote lleva días apagado y solo sus allegados saben dónde se encuentra.

Por otro lado, Huerta destacó que desde que Pulido llegó a Cabranes hace tres años, proceden del oriente asturiano, «se integró muy bien con todos los vecinos». Sin embargo, señaló que desde que se ha dado a conocer la marcha del párroco hay cierta inquietud por saber qué pasará con los oficios religiosos.

En este aspecto, el Arzobispado de Oviedo se mostró ayer claro. «La celebración de las fiestas y de las bodas está garantizada», aseguraron ayer fuentes de la diócesis, que también piden «paciencia» a los feligreses, hasta que se normalice la situación. «Es algo que llevará un poco de tiempo porque el número de sacerdotes es escaso», reconocieron.

De hecho, los compañeros de arciprestazgo de Pulido -cuya decisión también desconocían- se están organizando para atender el mayor número de parroquias y repartir la carga de trabajo para evitar molestias. «La intención es recuperar la normalidad cuanto antes», señalaron desde el Arzobispado.

«No había ningún indicio»

«En Torazo también fue una sorpresa mayúscula», reconoció José Antonio Martínez, presidente de la Asociación Cultural Incós. No en vano, el párroco participó activamente en las fiestas del Carmen, celebradas a finales de agosto.

Una de las imágenes que acompañan estas líneas fue tomada, precisamente, el día 25 del pasado mes con motivo de la conferencia que impartió Agustín Hevia, director del Archivo Histórico Diocesano de Oviedo, sobre los 250 años de vida de la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de la parroquia. «No había ningún indicio que apuntara a que quería marcharse; todo lo contrario, en el sermón de la fiesta habló de que había que luchar por el pueblo», apuntó Martínez.

Además de las iglesias de Cabranes, Pulido, que es natural de Pravia y tiene 45 años, se hacía cargo de algunas del municipio vecino de Villaviciosa, entre las que se encuentra la de Celada. «No sabíamos nada, el 4 de septiembre celebramos la Virgen del Rosario y estuvo como siempre, lo único que no hizo fue salir a despedir a la gente a la puerta de la iglesia como tenía por costumbre, pero tampoco le dimos importancia», señaló Isabel Lanzón. «Era muy majo, una persona que ponía facilidades para todo, que predicaba de forma cercana y con ejemplos y que participaba en todo lo que organizábamos; le vamos a echar mucho de menos», añadió.