El Comercio

El Principado busca financiación para el traslado del Juzgado de Paz

  • El juez y la concejala de Patrimonio se reunieron con la directora general de Justicia para trasladarle las necesidades de las instalaciones

El Principado buscará la financiación necesaria para poder llevar a cabo el traslado del actual Juzgado de Paz de Castrillón a una nueva sede y así dar solución a los problemas de espacio y accesibilidad de las instalaciones. Esta decisión se la trasladó esta semana la directora general de Justicia e Interior, María Concepción Iglesias, al juez de paz, Manuel Ángel López, y a la concejala de Patrimonio, Soraya Casares, que a la vez es también trabajadora judicial en la sede castrillonense.

«Le hicimos llegar nuestra petición de la que era conocedora por su antecesor en el cargo. Le expusimos las necesidades que tenemos los trabajadores del Juzgado de Paz y los vecinos que tienen que hacer trámites en él y parece que son conscientes de ello y que buscarán la financiación para poder hacer las obras necesarias para el traslado», explicó Soraya Casares, que también entregó al Principado un informe de la oficina técnica sobre las dependencias judiciales.

El Ayuntamiento de Castrillón se ha comprometido a ceder el local mientras que el Principado se encargaría de adecuarlo. Hay dos posibilidades, la primera un bajo cercano al actual y a escasos metros de la entrada al colegio Maestro José Luis García, Campiello, y un segundo local situado cerca de la oficina de Correos de Piedras Blancas. «Les hemos enseñados los dos espacios, pero la directora general nos ha dicho que vendrá ella misma a verlos para decantarse por uno o por otro. En nuestra opinión es mejor el que se encuentra cerca del actual Juzgado porque los vecinos ya tienen centrada la idea de dónde está y así no les descoloraría mucho, además es más accesible que el otro, pero eso deberán valorarlo ellos en función de las necesidades», explicó Casares.

Los trabajadores del Juzgado ya denunciaron a este periódico las deficiencias de la actual sede, en la que no se pueden abrir las ventas traseras por peligro de que entren ratas a ellas.