El Comercio

Roban en las iglesias de San Miguel, San Justo, Quintes y Castiello de la Marina

Los cajones y armarios de la capilla de Santiago, abiertos.
Los cajones y armarios de la capilla de Santiago, abiertos. / V. G.
  • Los ladrones reventaron las puertas y se llevaron el dinero de los cepillos. En Castiello, sustrajeron un reloj de pared de dos metros y un amplificador

De sobresalto en sobresalto. Así discurrió la mañana en Castiello de La Marina, Quintes, San Justo y San Miguel de Arroes, que vieron cómo las iglesias de las dos primeras y las capillas de las segundas habían sido asaltadas. Todas en una misma noche, en la madrugada del domingo al lunes. El procedimiento de los ladrones en todos los casos fue el mismo: usaron una palanqueta para reventar la puerta y, una vez dentro, se llevaron el dinero de los cepillos, además de revolver armarios y cajones en busca de un mayor botín.

El primero en dar la voz de alarma, según fuentes de la Guardia Civil, fue un vecino de Castiello de la Marina, que vio cómo a la una de la madrugada había varias personas aporreando la puerta de la iglesia, pero sin poder concretar más detalles. Hasta el lugar se trasladó rápidamente una patrulla de la Benemérita, que comprobó cómo uno de los accesos estaba roto y el interior, revuelto, pero faltaba por saber exactamente qué efectos habían sido sustraídos.

Ayer, el párroco, Manuel Robles, pudo detallar que los ladrones forzaron la puerta de la sacristía, que da al exterior. Aparte de los desperfectos causados, se llevaron la recaudación de dos cepos e incluso sustrajeron uno de ellos. No fue lo único. También decidieron robar el reloj de pared, de casi de metros de alto, que «llevaba toda la vida en la iglesia y que las personas mayores recuerdan haber visto siempre allí», así como un amplificador. Prueba del paso de los asaltantes fueron los armarios y cajones revueltos.

A medida que iba avanzando la mañana se descubría que en la iglesia de Quintes también habían entrado los cacos. Lo hicieron por una puerta lateral y utilizando también una palanqueta para acceder al local parroquial. Allí rompieron el cristal de una puerta interior para acceder a la iglesia y pasar a la sacristía, donde revolvieron toda la mesa, con documentos, y abrieron los dos cepos para llevarse el dinero depositado por los fieles. La Policía Judicial estuvo tomando huellas y hoy el párroco, Maximino Canal, pondrá la correspondiente denuncia, como también lo hará el de Castiello de la Marina.

La guardesa de la capilla de Santiago, en San Justo, Vidaflor García, 'Vidi', estaba en Villaviciosa cuando recibió el aviso de uno de los vecinos, que había visto la puerta abierta del pequeño templo, situado a tres kilómetros de Venta Les Ranes. Al llegar, descubrió que estaba forzada y que «habían utilizado un destornillador a o una patacabra (una barra de hierro curva) para reventarla».

En Deva, la semana pasada

Dentro, se llevaron el cepo, que fue arrancado directamente del clavo al que estaba sujeto en la pared. En línea con su modo de proceder, desordenaron armarios y cajones y, en plena acción, rompieron una cruz de la cuna del niño Jesús que se utiliza durante la Navidad. Hasta llegaron a mover la talla del santo para cerciorarse de si había algún botín oculto junto a ella. También los agentes estuvieron tomando huellas antes de dirigirse a San Miguel de Arroes, donde los amigos de lo ajeno volvieron a actuar. En esta ocasión, en la capilla de San Miguel, a la que accedieron forzando una puerta lateral. Una vez en el interior, se llevaron un micrófono y un equipo de megafonía. Vecinos de la zona comentaban también que la iglesia de Santa María de Arroes, en el Fonduxu, también había sido asaltada tras romper un ventanal.

La Guardia Civil ha intensificado la vigilancia tras una noche nada usual para evitar que los templos vuelvan a ser blanco fácil de los ladrones. Todos estos asaltos tuvieron lugar después de que el jueves pasado la iglesia de Deva, en Gijón, también recibiera igual 'visita'. La puerta trasera que da a la sacristía también apareció rota, aunque los ladrones no lograron llevarse nada de valor. La Guardia Civil procedió a una inspección ocular y continúa con la investigación.