El Comercio

La Oliva, una ciudad en miniatura

Algunos de los alumnos más pequeños, a la hora del recreo.
Algunos de los alumnos más pequeños, a la hora del recreo. / A. G.-O.
  • «La relación con el Ayuntamiento es muy familiar», destaca Nieves Sanz, la nueva directora del centro

  • Un proyecto sobre las grandes urbes marcará el curso en la escuela infantil maliaya

Una heladería, una frutería, una panadería y una gasolinera. Las aulas de la Escuela de Educación Infantil de 0 a 3 años La Oliva, en Villaviciosa, han cambiado de nombre para convertir el centro en una ciudad en miniatura. Durante el nuevo curso, los pequeños alumnos aprenderán las diferentes profesiones y aspectos que caracterizan una gran urbe. Esta es la temática del proyecto desarrollado por el equipo docente para enseñar a los niños de una forma divertida y amena. Cada año se adornan las instalaciones en función del tema y todas las actividades están relacionadas con él.

Este nuevo curso hay matriculados 57 niños en La Oliva. Su corta edad hace difícil realizar actividades complejas, pero cada profesional adapta el tema a su clase. «A los bebés les haremos un libro de texturas con diferentes tipos de panes, por ejemplo», explican en el centro. Los más mayores, por su parte, experimentarán con los alimentos y realizarán alguna salida a lo largo del año. Todos ellos utilizarán como base para trabajar el libro infantil 'Teo, en la ciudad'.

El año pasado el tema elegido fueron los Juegos Olímpicos, pensando en la cita deportiva que tuvo lugar en Brasil pasado mes de junio. De ese modo, el centro vivió el espíritu olímpico a través de las diferentes mascotas de los Juegos. Asimismo, contaron con la visita de varios deportistas que trasladaron a los pequeños la necesidad de practicar ejercicio físico.

Otra de las novedades de este curso es la incorporación a la dirección del centro de Nieves Sanz, quien tomó el relevo de María Jesús Gómez a principios de septiembre. Fue entonces cuando aprovechó la ocasión para presentarse a las familias. «La reunión fue muy bien, hubo una gran afluencia de padres», asegura. En su experiencia, Sanz ha aprendido que «cuanto más pequeños son, más se implican».

Hasta ese momento, Sanz había ejercido como jefa de Estudios de un colegio gijonés, donde también hacía labores de tutoría con los cursos de Infantil. «Es totalmente distinto. Antes trabajaba con niños a partir de tres años y quería ver cómo se les educaba antes de llegar a mí», explica.

Ahora, le toca adaptarse a los horarios de los pequeños: «Hay niños que vienen solo cuatro horas, algunos que duermen aquí la siesta, otros no...». Nieves Sanz tiene que compaginar su deber en Villaviciosa con la gestión de otro centro infantil en La Camocha. Por ello, los lunes y miércoles está en La Oliva; los martes y jueves, en Gijón; y los viernes acude allí donde es más necesaria. «A veces es un poco complejo», reconoce.

Una de las principales diferencias entre los dos centros que dirige es la relación con los ayuntamientos. Mientras que en Gijón se hace todo a través de un sistema informático, en Villaviciosa es «más familiar». «Hablas directamente con el tesorero, la secretaria o el alcalde», explica.

Con Sanz trabajan en el centro infantil ocho auxiliares técnicos educativos. Cuatro a media jornada y otros tantos con horario continuo.